Ha pasado menos de una semana desde la historia de Signal y el jefe del Servicio de Seguridad Nacional “se distinguió” nuevamente.
El asesor de seguridad nacional del presidente de Estados Unidos, Michael Waltz, se ha visto envuelto en un nuevo escándalo, esta vez por utilizar su correo personal de Gmail para comunicaciones laborales relacionadas con cuestiones de defensa y operaciones militares. Fuentes del diario Washington Post afirman que el asistente de Waltz discutió con otros funcionarios información sensible sobre posiciones militares y armamento empleado en el conflicto actual, utilizando un servicio de correo no seguro.
El personal del Consejo de Seguridad Nacional está obligado a utilizar únicamente canales de comunicación seguros y dispositivos oficiales. Esto no solo se exige para proteger secretos de Estado, sino también para cumplir con la legislación estadounidense, que estipula que todas las comunicaciones laborales deben archivarse como parte del registro nacional. Sin embargo, según los periodistas, Waltz transfería regularmente ciertos datos desde Gmail a la aplicación Signal, donde los compartía con sus colegas.
Aunque la publicación no especifica si la información transmitida era estrictamente clasificada, el hecho de almacenarla y enviarla a través de plataformas comerciales genera preocupaciones desde el punto de vista de la seguridad operativa. Especialmente considerando las críticas previas del propio Waltz a otros funcionarios por prácticas similares.
El incidente con Gmail ocurrió apenas unos días después de otro escándalo, apodado «Signalgate». En esa ocasión, Waltz creó un chat grupal en Signal e incluyó a altos funcionarios de la Casa Blanca para discutir una operación militar. Por error, también invitó al periodista de The Atlantic Jeffrey Goldberg. Este último accedió al contenido del chat y pronto publicó un artículo en el que revelaba detalles sobre la hora y el armamento utilizados en un ataque contra posiciones hutíes en Yemen.
Un detalle especialmente preocupante fue la mención en un mensaje de Waltz de un supuesto diseñador de misiles de los hutíes. Según él, el hombre fue visto entrando en la casa de su pareja sentimental, edificio que posteriormente fue completamente destruido.
El portavoz de Waltz, Brian Hughes, comentó la situación afirmando que su jefe nunca envió información secreta a través de canales abiertos. Según sus declaraciones, todas las acciones se realizaron conforme a las normas: la correspondencia oficial siempre se duplicaba en cuentas gubernamentales. También se subrayó que para información clasificada se utilizan exclusivamente plataformas seguras.
No obstante, Waltz se encuentra en una posición ambigua. En el pasado, criticó activamente a la exsecretaria de Estado Hillary Clinton por utilizar un servidor de correo electrónico personal con fines laborales. Ahora se le acusa de violaciones similares, lo cual inevitablemente afecta su reputación.
Los medios informan que el presidente Donald Trump, aunque expresó su apoyo a su aliado, consideró seriamente su destitución recientemente. Sin embargo, no por la filtración de datos como tal, sino porque la información llegó a un periodista. Finalmente, el mandatario decidió no tomar esta medida, declarando que no tiene intención de iniciar una “caza de brujas”.
Hasta el momento, la Casa Blanca no ha emitido un comentario oficial sobre el asunto. Mientras tanto, los periodistas siguen de cerca el desarrollo de la situación, así como sus propios chats en Signal — por si acaso los vuelven a añadir en alguno.