Una actualización del sistema de T-Mobile provocó la filtración de datos de geolocalización de menores.
Padres que utilizan dispositivos y aplicaciones para rastrear la ubicación de sus hijos se enfrentaron a una falla alarmante. En lugar de los datos de sus propios hijos, en las pantallas aparecían las coordenadas exactas de otros menores que viven en distintas partes de Estados Unidos. El error se produjo tras una actualización del sistema y afectó tanto a usuarios de dispositivos GPS infantiles como a clientes de rastreadores de vehículos.
Se trata de rastreadores GPS diseñados para padres cuyos hijos aún no usan teléfonos móviles. Una madre, que pidió mantener el anonimato, notó que en lugar de la ubicación de sus hijos veía información sobre menores completamente desconocidos, incluyendo direcciones y fotos de escolares con mochilas. A veces aparecía que los datos se habían actualizado "hace unos segundos" y la geolocalización apuntaba a escuelas en distintos estados.
Según esta mujer, la situación resultó especialmente preocupante porque tenía configurada una zona geográfica alrededor de la escuela para recibir alertas si su hijo salía de ese perímetro. Sin embargo, en pantalla aparecían niños de otras regiones, y luego los datos desaparecían y eran reemplazados por otros nuevos. Intentó contactar inmediatamente con el soporte de T-Mobile, pero solo recibió una respuesta formal indicando que su reporte había sido registrado y que debía esperar una solución.
Más tarde, T-Mobile reconoció que los fallos se debieron a una actualización programada que provocó un fallo temporal en el sistema SyncUP. Representantes de la empresa afirmaron que el problema ya fue solucionado y que se están analizando las consecuencias. Además, prometieron notificar a los usuarios cuyos datos pudieron verse comprometidos.
El incidente no fue aislado. Usuarios en redes sociales comenzaron a reportar masivamente problemas similares. Algunos afirmaron que no solo veían la ubicación de niños ajenos, sino también vehículos ajenos dentro de la aplicación. Según un usuario, cada vez que abría la app, aparecía un auto diferente con datos y coordenadas. Otros se quejaban de la desaparición aleatoria de sus dispositivos del listado, que eran sustituidos por otros desconocidos.
La situación provocó una fuerte reacción en redes sociales. Uno de los usuarios afirmó que una persona ajena pudo localizar a su hijo, contactó con la escuela y alertó del problema, tras lo cual se descubrió que tenía acceso a 20 dispositivos diferentes.
El caso de SyncUP vuelve a poner sobre la mesa la seguridad de los sistemas de control parental. A pesar de su comodidad, estos servicios representan una amenaza potencial, especialmente si fallos o errores permiten a terceros acceder a datos sobre menores. T-Mobile no solo deberá esclarecer las causas del incidente, sino también recuperar la confianza de unos usuarios preocupados por la privacidad de sus familias.