Un sensor flexible detecta rápidamente si algo va mal en el cuerpo.
Un grupo internacional de científicos ha desarrollado un vendaje médico inteligente que mide con precisión la temperatura en toda la superficie de la piel, sin necesidad de baterías ni conexión a la red. El invento puede detectar rápidamente focos de inflamación y controlar el proceso de curación de heridas. La investigación fue llevada a cabo por especialistas de la Universidad Rovira i Virgili (URV) de España en colaboración con la Universidad de Oporto.
Hoy en día, los médicos identifican zonas inflamadas con cámaras infrarrojas o termómetros de punto. Sin embargo, estos métodos requieren que el paciente permanezca inmóvil durante la medición y no permiten un seguimiento continuo del estado de toda la superficie dérmica.
La base del invento es una red de elementos especiales —termopares— que funcionan transformando diferencias de temperatura en corriente eléctrica. En la naturaleza, cada metal y semiconductor posee un potencial termoeléctrico específico. Cuando se conectan dos materiales conductores distintos y se calienta el punto de contacto, se genera una diferencia de tensión entre los extremos caliente y frío. Este fenómeno, conocido como efecto Seebeck, permite recolectar energía incluso a partir de pequeñas variaciones térmicas. Por eso, el sistema puede funcionar de manera autónoma, alimentándose de los contrastes naturales de temperatura.
Los investigadores construyeron una malla flexible de estos elementos mediante una tecnología similar a la impresión de dibujos en camisetas. Sobre una base polimérica elástica se aplicó un material conductor en un patrón especial: tiras de semiconductores de distinto tipo colocadas perpendicularmente. En los puntos de cruce se crean zonas sensibles que reaccionan incluso a mínimas fluctuaciones térmicas.
Esta estructura permite crear un mapa térmico detallado del área cutánea controlada. La pegatina se coloca directamente sobre la zona de interés —por ejemplo, encima de una sutura quirúrgica o en el sitio donde podrían formarse úlceras por presión. En caso de inflamación, los elementos sensores detectan un aumento local de temperatura. El software transforma los datos en una imagen en color, donde las diferentes zonas térmicas se muestran en distintos tonos. Así, el personal médico puede ver inmediatamente el foco inflamatorio en el monitor y tomar medidas sin perder tiempo interpretando cifras complejas.
Las pruebas demostraron la excepcional precisión y rapidez del vendaje. Detecta cambios de apenas 0,4 grados Celsius y reacciona en menos de tres segundos. Además, funciona de forma fiable incluso con sudoración intensa (este aspecto se comprobó usando una solución salina que simula fluidos biológicos).
También se evaluó la resistencia de la tecnología. En el departamento de ingeniería mecánica de la URV, se sometió la malla a cientos de ciclos de flexión. “Los resultados superaron nuestras expectativas: la red sensora mantuvo completamente su funcionalidad tras múltiples deformaciones”, afirmó Silvia de la Flor, responsable de las pruebas.
El vendaje puede llevarse durante varios días como una pegatina médica convencional. No causa molestias ni interfiere con las actividades diarias. Mientras tanto, analiza de forma continua el estado de la piel, ayudando a detectar a tiempo una infección en una herida o la aparición de úlceras.
Los creadores de la tecnología ya están pensando en ampliar las capacidades del invento. Planean integrar biosensores adicionales capaces de detectar niveles de diversas sustancias en los tejidos y la presencia de biomarcadores específicos.