Gmail prometió cifrado, pero abrió a los phishers una puerta a bandejas ajenas.
Ha pasado menos de una semana desde la historia de Signal y el jefe del Servicio de Seguridad Nacional “se distinguió” nuevamente.
Detrás de los botones habituales se esconde ahora un muro criptográfico impenetrable.
La ofuscación del código dificulta el análisis y la mitigación de esta amenaza maliciosa.