35 países, 72 mil archivos y decenas de niños rescatados.
Europol anunció la exitosa finalización de una gran operación internacional para desmantelar la importante plataforma criminal Kidlix. En la operación especial, bautizada como Stream, participaron las fuerzas del orden de 35 países: todos los estados miembros de la Unión Europea, Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, así como Albania, Serbia, Georgia y Colombia.
La investigación fue coordinada por la policía estatal de Baviera en colaboración con la fiscalía local especializada en delitos cibernéticos. La fase activa se llevó a cabo entre el 10 y el 23 de marzo. Durante esas dos semanas, los agentes realizaron una serie de redadas en las que confiscaron más de 3000 dispositivos electrónicos con pruebas contra los miembros de la red ilegal.
Kidlix apareció en 2021. Según la investigación, fue creada por un ciberdelincuente que logró amasar una fortuna en pocos años. Gracias a un sistema especial de monetización, el sitio ganó rápidamente popularidad en la dark web. Los usuarios pagaban con criptomonedas, que se convertían en tokens especiales para acceder al contenido. En su mayoría, se trataba de fotos y vídeos relacionados con pornografía infantil.
Por subir nuevo material, verificar descripciones o clasificar el contenido, se otorgaban tokens adicionales. Cada archivo se subía en tres versiones de distinta calidad: los delincuentes podían ver una vista previa y luego pagar por acceder a una versión mejorada.
Lo que diferenciaba a Kidlix de otras plataformas similares era la posibilidad no solo de descargar, sino también de visualizar el contenido en streaming. Al momento de su clausura, el 11 de marzo, la plataforma contenía más de 72 mil archivos prohibidos. Desde abril de 2022 hasta marzo de 2025, más de 1,8 millones de usuarios accedieron al sitio. Cada hora, se agregaban entre 3 y 4 archivos nuevos.
La directora ejecutiva de Europol, Catherine De Bolle, destacó que la era digital ha transformado radicalmente la naturaleza de estos crímenes.
“La tecnología les dio a los delincuentes la capacidad de actuar sin fronteras, crear amplias redes para almacenar e intercambiar contenido ilegal. Pero es crucial entender: no se trata solo de delitos técnicos o cibernéticos. Detrás de cada caso hay víctimas reales, y la sociedad tiene la obligación de proteger a los niños”, subrayó.
Como resultado de la operación, se identificó a 1393 sospechosos, de los cuales 70 ya han sido arrestados. La verificación cruzada con las bases de datos de Europol reveló que la mayoría de los implicados son reincidentes previamente registrados por la policía. Algunos incluso enfrentan cargos por abuso sexual directo de menores.
Gracias a la acción coordinada del equipo internacional de investigadores, se logró proteger a 39 personas menores de 18 años. La investigación continúa: las fuerzas del orden de distintos países siguen realizando nuevas detenciones y recolectando pruebas para procesar judicialmente a todos los implicados.