Hallazgo revela las verdaderas dimensiones de un antiguo monstruo marino.

Científicos daneses han vuelto a encontrar un fósil que se consideraba perdido durante casi cuarenta años, y este hallazgo ayudó a precisar las dimensiones del tiburón más grande de la historia de la Tierra.
Se trata de una vértebra de megalodón —un tiburón gigante que vivió hace unos 11 millones de años y se convirtió en el depredador marino más conocido de la historia del planeta. En los tiburones actuales el esqueleto está formado por cartílago en lugar de hueso, por lo que fósiles como este se conservan con muy poca frecuencia y representan un gran valor para la ciencia, ya que permiten estimar directamente el tamaño de animales extinguidos.
Los fragmentos de vértebras se hallaron ya en 1978 en Dinamarca, en sedimentos de aproximadamente 11 millones de años de antigüedad. Sin embargo, en 1989, durante un traslado entre instituciones científicas, el ejemplar se perdió, y durante más de treinta años se dio por irrecuperable. Todo ese tiempo los científicos sólo pudieron basarse en datos dispersos y estimaciones aproximadas, sin la posibilidad de reevaluar el artefacto.
La situación cambió recientemente, cuando un empleado del Museo de Historia Natural de Dinamarca, al ordenar una colección antigua, descubrió por casualidad una pequeña parte de ese mismo ejemplar. Al hallazgo se le asignó el número oficial NHMD 157890, y un grupo de investigadores encabezado por Kenshu Shimada de la Universidad DePaul estudió y describió detalladamente el ejemplar en una nueva publicación científica.
El diámetro de la vértebra mejor conservada es de aproximadamente 23 centímetros, lo que la convierte en la vértebra de tiburón más grande conocida por la ciencia hasta la fecha. Además, según las estimaciones de los autores del estudio, el hallazgo podría ser la vértebra conocida más grande entre todos los peces.
Basándose en las dimensiones del hallazgo, los investigadores calcularon que el megalodón al que pertenecía el ejemplar pudo alcanzar unos 24 metros de longitud, y que, según un modelo de crecimiento muy preliminar, podría haber sido aún algo mayor. Esto confirma las hipótesis previas de que el megalodón era considerablemente más corpulento que la mayoría de los depredadores marinos actuales.
El megalodón se extinguió hace millones de años, y el redescubrimiento de la vértebra no cambia ese hecho. Pero el hallazgo ofrece a los científicos la rara oportunidad de basarse en material físico real, en lugar de en cálculos indirectos, y gracias a ello comprender con mayor precisión cuán enormes eran en realidad estos depredadores antiguos.