Bastó con espiar: Washington perdona a los creadores del software más peligroso del mundo

Bastó con espiar: Washington perdona a los creadores del software más peligroso del mundo

Parece que nadie esperaba tanta humanidad por parte de los reguladores.

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El Departamento del Tesoro de EE. UU. inesperadamente retiró del listado de sanciones a tres personas que antes fueron acusadas de vínculos con la empresa Intellexa, desarrolladora del software espía Predator. La decisión siguió a una revisión interna y a la consideración de una petición de reconsideración de las sanciones. Las autoridades declararon que Sarra Alexandra Faissal Hamu, Andrea Nicola Constantino Hermes Gambazzi y Merom Harpaz tomaron medidas para distanciarse de las actividades de Intellexa.

Anteriormente habían sido sancionados por participar en la gestión y la difusión del programa espía. Según información del Departamento del Tesoro, Hamu prestó servicios de gestión a Intellexa y alquiló una oficina para ella en Grecia. Gambazzi era propietario de Thalestris — la compañía que tenía los derechos para distribuir Predator. Harpaz ocupaba un cargo directivo en Intellexa y coordinaba sus actividades.

El levantamiento de las sanciones provocó descontento entre defensores de derechos humanos y miembros de la comunidad informática. Entre los críticos se encontraba John Scott‑Railton, investigador de Citizen Lab en la Universidad de Toronto, quien calificó la decisión de inexplicable y recordó que Predator aún se usa activamente en varios países. A pesar del levantamiento de las restricciones, sigue sin estar claro qué medidas exactas tomaron Hamu, Gambazzi y Harpaz para desvincularse de Intellexa.

La administración anterior de EE. UU. impuso sanciones a estas personas en el marco de una campaña más amplia contra proveedores comerciales de soluciones de espionaje. En aquel momento las autoridades subrayaron que Predator representa una amenaza creciente para la seguridad nacional. Por primera vez a nivel estatal se congelaron posibles activos de personas vinculadas a un producto de este tipo.

El instrumento de vigilancia Predator, que representa un peligro serio, es capaz de infectar tanto Android como dispositivos iOS. Tras la intrusión obtiene acceso a un conjunto muy amplio de datos en el dispositivo: desde correspondencia, llamadas y fotografías hasta credenciales, billeteras criptográficas, datos del navegador e incluso cuentas de juegos. Según expertos, se registraron infecciones en dispositivos en EE. UU., Europa, África y Oriente Medio.

En el pasado, Predator se relacionó con intentos de hackear teléfonos de políticos estadounidenses, incluidos senadores y congresistas, a través de las plataformas X y Facebook. Uno de esos ataques, según Amnesty International, fue realizado por hackers que actuaban en interés del gobierno de Vietnam durante las negociaciones entre Washington y Hanói sobre seguridad regional. Entonces también resultaron afectados periodistas que trabajaban en Asia Oriental.

Además de sus propios desarrollos, Intellexa colabora activamente con otras empresas del mercado de software espía, ampliando la influencia y las capacidades de su producto.