En 2026, las amenazas a la seguridad nacional alcanzaron su nivel más alto desde la Segunda Guerra Mundial.

Noruega entra en 2026 con el nivel de amenazas más tenso desde la Segunda Guerra Mundial. Así lo concluye el Servicio de Seguridad de la Policía del país en un nuevo informe sobre amenazas. Documento describe el aumento de los ciberataques, la actividad de espionaje, las acciones de sabotaje y el terrorismo, así como la creciente presión por parte de Estados extranjeros y movimientos radicales.
Según la valoración del organismo, las principales fuentes de amenazas estatales siguen siendo China e Irán. El informe señala directamente el riesgo de sabotajes y los intentos de reclutar informantes a través de plataformas digitales, incluida la labor con refugiados y el uso de intermediarios. Se destaca asimismo la actividad de inteligencia desde buques civiles y el interés por las regiones septentrionales y la infraestructura ártica.
China, según el servicio de seguridad, ha aumentado considerablemente sus capacidades en ciberinteligencia y en la recolección de datos a través de contratistas y empresas comerciales del sector de seguridad informática. El énfasis principal está en la infiltración de infraestructuras digitales, la explotación de vulnerabilidades y el reclutamiento de personas mediante contactos comerciales y redes profesionales. También se registran intentos de presión sobre críticos de las autoridades chinas que viven en el extranjero y vigilancia de las diásporas.
Irán, según los analistas, continuará con operaciones de inteligencia y de influencia, y también podría emplear redes criminales en Europa para atacar a opositores del régimen y objetivos vinculados con Israel y países occidentales. Entre los riesgos se citan ciberataques de carácter destructivo, atentados e intimidación de activistas y periodistas.
El ciberespacio, según el informe, es nombrado como el principal campo de confrontación. Los actores estatales combinan cada vez más las intrusiones técnicas con métodos de ingeniería social. Se subraya además el creciente papel de la inteligencia artificial, que ayuda a crear materiales falsos convincentes, automatizar ataques y eludir defensas. Entre las amenazas también se mencionan profesionales falsos procedentes de Corea del Norte, que las empresas occidentales podrían contratar de forma remota por error sin conocer su origen real.
El nivel de amenaza terrorista en Noruega se ha establecido como «moderado». No obstante, el panorama se ha vuelto más complejo. El servicio de seguridad espera que extremistas islamistas y de extrema derecha, con igual probabilidad, puedan intentar cometer ataques en 2026. En muchos casos se trata de individuos aislados o pequeños grupos que se radicalizan en línea. También cambia el perfil de los participantes. Entre los ataques de extrema derecha en Occidente ha aumentado de forma abrupta la proporción de menores de edad.
Las estructuras islamistas en su mayoría apuestan por incitar a sus partidarios en los países occidentales. Los desencadenantes de ataques pueden ser los acontecimientos en Oriente Medio y campañas informativas. Las víctimas suelen ser ciudadanos al azar, así como militares, policías y objetivos judíos. El entorno de extrema derecha, por su parte, se alimenta de comunidades en línea donde se romantiza la violencia y se difunden instrucciones para preparar ataques.
Los autores del informe subrayan que las amenazas se vuelven más híbridas. La inteligencia, los ciberataques, las operaciones informativas y las acciones de grupos proxy se entrelazan con mayor frecuencia. Esto dificulta la detección temprana de ataques y exige una interacción más estrecha entre el Estado, las empresas y la sociedad.