El objetivo del nuevo lenguaje: lograr el máximo rendimiento sin sacrificar la comodidad.

El veterano desarrollador de software Steve Klabnik, que participó en la creación de Rust y Ruby on Rails, inició el trabajo en un nuevo lenguaje de programación llamado Rue. El nombre puede sonar ambiguo —en inglés se asocia tanto con el pesar como con la planta—, pero el propio desarrollador subraya que le atrajo esa combinación de sentidos y su brevedad.
Klabnik describe Rue como un lenguaje de sistemas orientado a garantizar la seguridad en el manejo de la memoria sin usar un recolector de basura automático. Al mismo tiempo, Rue busca ser más cómodo de usar que lenguajes de bajo nivel como Rust o Zig. La idea principal es mantener la fiabilidad sin tener que sacrificar la legibilidad y la sencillez del código.
Klabnik señala que una de las barreras importantes para la adopción generalizada de Rust sigue siendo su alta complejidad. Esto es especialmente evidente entre quienes trabajan en tareas de bajo nivel. En lugar de luchar por alcanzar el máximo rendimiento al nivel de C y C++, Rue pone el énfasis en la comodidad del desarrollador, admitiendo compromisos moderados en la velocidad de ejecución.
El lenguaje se está desarrollando sin usar un mecanismo de recolección de trazas de memoria, lo que lo distingue entre la mayoría de los proyectos nuevos de las últimas dos décadas. Klabnik considera que el área de gestión segura de la memoria sin el recolector tradicional aún no está suficientemente explorada. Rue es un intento de cubrir ese vacío.
Una característica interesante del proyecto es la forma en que se está creando. Rue se escribe principalmente en Rust, pero también se utiliza activamente el modelo de IA Claude de la empresa Anthropic. En las primeras publicaciones sobre el proyecto se indica que Rue se crea con esfuerzos conjuntos de Steve Klabnik y Claude. Ya en la segunda semana de desarrollo, la mayor parte de los commits en el repositorio provino de la IA, aunque las decisiones arquitectónicas siguen siendo responsabilidad del ser humano.
Según Klabnik, trabajar con modelos de lenguaje se volvió más eficaz para él con el tiempo, gracias a una mejor comprensión de sus capacidades. Subraya que la IA puede ser útil incluso para quienes no tienen mucha experiencia en programación, sobre todo en las etapas iniciales de proyectos pequeños. Sin embargo, para desarrollos de mayor escala se requieren conocimientos profundos de ingeniería, ya que la IA sigue siendo una herramienta que exige aprendizaje por parte del usuario.
En apenas dos semanas Rue alcanzó alrededor de 70 000 líneas de código, incluyendo refactorizaciones y un desarrollo activo del compilador. Por ahora no existe soporte completo de LSP ni un gestor de paquetes, pero ya hay una infraestructura básica que permite continuar el trabajo. El precedente muestra de forma clara cuán rápido se puede reunir el núcleo de un lenguaje cuando se colabora de manera adecuada con la inteligencia artificial.
Klabnik no hace predicciones sobre el futuro de Rue. Señala que su objetivo es simplemente dedicarse a lo que le interesa, sin la presión de expectativas. El nuevo lenguaje puede permanecer como una solución de nicho o convertirse en algo mayor; por ahora es más bien un experimento y un desafío personal que un producto con una finalidad comercial definida.