Podría ser el hallazgo más importante para los futuros conquistadores del planeta rojo.
En Marte, cerca del ecuador y bajo una enigmática formación geológica conocida como Medusae Fossae Formation (MFF), podría esconderse un gigantesco reservorio subterráneo comparable en volumen al mar Rojo en la Tierra. Nuevos datos del radar MARSIS, a bordo de la sonda Mars Express, indican la existencia de enormes reservas de hielo bajo la superficie del planeta.
Según cálculos de los especialistas, la profundidad de los depósitos podría alcanzar los 3,7 kilómetros, lo que supera ampliamente las estimaciones anteriores. La magnitud de los recursos potenciales es tal que, si se derritieran por completo, podrían cubrir Marte con una capa líquida de unos tres metros de espesor.
El líder del estudio, Thomas Watters, del Instituto Smithsoniano, destacó que la nueva investigación de Medusae Fossae, realizada con tecnologías modernas de radar, permitió obtener una imagen mucho más precisa de las capas subterráneas. Las señales recibidas presentan propiedades similares a las detectadas anteriormente en las capas polares de Marte, lo que sugiere una composición y estructura parecidas.
La formación geológica Medusae Fossae es conocida desde hace tiempo por su tamaño colosal y su forma inusual. Se extiende a lo largo de varios cientos de kilómetros, y la altura máxima de algunas zonas alcanza los 1,5 kilómetros. Está ubicada en el límite entre las tierras bajas del norte y las tierras altas del sur del planeta.
El origen de Medusae Fossae ha sido objeto de muchas hipótesis. Se ha especulado sobre acumulaciones de polvo eólico, capas de ceniza volcánica y sedimentos. Hace tiempo que los radares detectaron propiedades inusuales del material: resultaba transparente a las señales y tenía baja densidad, lo que sugería la presencia de hielo. Sin embargo, estas suposiciones no se habían confirmado hasta ahora.
Los científicos creen que las capas halladas están ocultas bajo un grueso manto de polvo, formado hace millones de años por procesos eólicos. Estas estructuras polvorientas no solo dan forma al paisaje marciano, sino que también influyen en sus características atmosféricas, conservando información clave sobre los cambios climáticos del pasado.
Colin Wilson, director científico de las misiones Mars Express y ExoMars Trace Gas Orbiter de la Agencia Espacial Europea, señala que los últimos datos cambian radicalmente la visión que se tenía de esta región y plantean nuevos desafíos. Por ejemplo, ahora es necesario establecer la antigüedad y las condiciones de formación de los depósitos subterráneos.
Además, el hallazgo de una fuente de agua de tal magnitud en la zona ecuatorial tiene un valor estratégico para la planificación de misiones tripuladas. Hasta ahora, los reservorios se encontraban principalmente en las regiones polares del planeta, donde las condiciones extremas dificultan mucho el aterrizaje y la estancia prolongada de seres humanos.
Las zonas ecuatoriales se consideran más adecuadas para el establecimiento de bases permanentes. La posibilidad de extraer recursos directamente en el lugar facilitaría enormemente el abastecimiento de las expediciones con agua potable, oxígeno y combustible para cohetes.
Sin embargo, por ahora, hay más preguntas que respuestas. Y nadie sabe con certeza si algún día el ser humano pisará Marte en un futuro cercano.