Deutsche Telekom, Orange, Vodafone y Telefónica se alían para llevar conectividad a zonas donde no llega la cobertura.

Los gigantes europeos de telecomunicaciones quieren convertir un smartphone común en un terminal satelital y, al mismo tiempo, reducir la dependencia del estadounidense Starlink. Deutsche Telekom, Orange, Vodafone y Telefónica discuten la creación de un proyecto conjunto que pueda transmitir comunicación móvil directamente desde satélites sin una antena separada.
Cuatro operadores están considerando una solicitud conjunta para una parte de la banda europea de 2 GHz destinada a la comunicación satelital móvil. Las negociaciones todavía están en una fase inicial; las compañías no han tomado una decisión final sobre la creación de un consorcio ni sobre su participación en la asignación de frecuencias.
El interés de los operadores está relacionado con la reforma prevista del espectro satelital. En mayo de 2026, la Comisión Europea propuso asignar la banda de 2 GHz bajo nuevas normas después de mayo de 2027, cuando expiren las licencias vigentes. Bruselas considera que esas frecuencias son especialmente adecuadas para Direct-to-Device, o D2D; es decir, la conexión directa del satélite con el dispositivo móvil.
Para el abonado, esa red debería parecer una continuación de la infraestructura celular habitual. Un smartphone compatible podrá conectarse al satélite donde no haya estaciones base, por ejemplo en montaña, en zonas rurales aisladas o en el mar. La tecnología está pensada no solo para mensajes y comunicaciones de emergencia, sino también para llamadas de voz y transferencia de datos.
La situación es notable porque los posibles participantes del proyecto europeo ya trabajan con compañías satelitales estadounidenses. Deutsche Telekom en marzo acordó con Starlink lanzar comunicación satelital para smartphones en diez países europeos. El inicio del servicio está previsto para 2028; la conexión debería soportar mensajes, voz e internet móvil.
Vodafone eligió otro socio. Junto con AST SpaceMobile la compañía creó Satellite Connect Europe, que está construyendo la infraestructura europea de conectividad satelital directa para operadores. El proyecto prevé cinco estaciones terrestres en Europa y la conexión de smartphones convencionales 4G y 5G sin equipo o software especial.
Los planes de Bruselas van más allá de la telefonía móvil comercial. La Unión Europea está desarrollando su propia constelación IRIS², que incluirá más de 290 satélites en distintas órbitas. El sistema lo está creando el consorcio SpaceRISE liderado por SES, Eutelsat y Hispasat. Se espera que los servicios gubernamentales se pongan en marcha para 2030, y la infraestructura debe proporcionar a la UE canales de comunicación independientes y seguros.
Ahora Deutsche Telekom, Orange, Vodafone y Telefónica podrían formar un consorcio para competir por la parte comercial de la banda. Las normas europeas deberían reservar parte de las frecuencias valiosas bajo control de empresas locales, por lo que una agrupación propia daría a los operadores la posibilidad de desarrollar la conectividad móvil satelital sin depender por completo de Starlink u otro propietario extranjero de la infraestructura.