Cloudflare mostró cómo fue el mayor ataque DDoS de la historia.

Internet cada vez se ve afectado por ráfagas cortas pero extremadamente potentes de tráfico basura, capaces de sobrecargar en segundos incluso una infraestructura de gran tamaño. En la primera mitad de 2026 Cloudflare registró un aumento pronunciado de este tipo de ataques DDoS. El número de ataques de escala extraordinaria aumentó un 519% respecto al semestre anterior.
Cloudflare clasifica en esta categoría los ataques a nivel de red cuya velocidad supera 1 Tbit/s o 1.000 millones de paquetes por segundo. Hasta hace poco tales cifras se consideraban excepcionales, pero ahora esos flujos aparecen con regularidad. La empresa atribuye el cambio sobre todo a grandes redes de dispositivos infectados, que permiten a los atacantes movilizar simultáneamente una enorme cantidad de fuentes de tráfico.
La tendencia empezó a formarse ya en 2025. Entonces Cloudflare registró 47,1 millones de ataques DDoS —un 121% más que un año antes. De media, los sistemas automáticos de defensa de la empresa repelían 5.376 ataques cada hora. El número de ataques contra la infraestructura de red creció con especial rapidez, y su potencia batió repetidamente los récords anteriores.
Una de las principales fuentes de la carga fueron los botnets Aisuru y Kimwolf. Según la evaluación de Cloudflare, en el período de mayor actividad la red Aisuru-Kimwolf pudo agrupar entre 1 millón y 4 millones de dispositivos infectados. Una parte importante eran dispositivos del internet de las cosas, incluidas las decodificadoras y televisores con Android. Ese ejército permitía generar flujos que la defensa debía neutralizar prácticamente de inmediato.
La magnitud de las capacidades de tales redes quedó clara a finales de 2025. Cloudflare entonces repelió un ataque de 31,4 Tbit/s, que en ese momento fue el mayor ataque DDoS divulgado públicamente. El tráfico lo generó el botnet Aisuru, y el ataque duró solo 35 segundos. En tan poco tiempo una persona casi no tiene margen para evaluar lo que ocurre y cambiar manualmente la configuración de defensa.
La velocidad se ha convertido en uno de los principales problemas de los DDoS modernos. Los picos más grandes pueden durar decenas de segundos o varios minutos, pero su potencia es suficiente para agotar el ancho de banda del canal o las capacidades del equipo. Cloudflare considera que ya no se puede confiar en la respuesta manual ante esos ataques: es necesario detectar y filtrar automáticamente el tráfico malicioso.