Bastaron simples correos electrónicos para que delincuentes robaran millones de euros.

La policía desarticuló una red internacional que obtuvo €140 millones mediante un fraude de inversión y la suplantación de correspondencia comercial. La operación se llevó a cabo simultáneamente en tres países: España, Portugal y Panamá. En su desarrollo fueron detenidos cuatro presuntos organizadores. Según la policía, el grupo gestionaba más de 800 cuentas bancarias y 120 cuentas corporativas, y 67 intermediarios ayudaban a retirar el dinero.
Los delincuentes empleaban el esquema BEC, mediante el cual los estafadores se hacían pasar por directivos de empresas o enviaban facturas falsificadas. Convencían a los empleados para que transfirieran dinero a cuentas bajo su control, presentándolo como el pago de una operación real.
Los fondos obtenidos se distribuían de inmediato entre multitud de cuentas. Cadenas de transferencias rápidas pasaban por bancos en distintos países y dificultaban la localización de los beneficiarios finales. La policía confirmó movimientos a través de esa red por al menos €94 millones.
La investigación comenzó después de que los agentes detectaron indicios de blanqueo de capitales en 19 empresas vinculadas. Tras identificar a los principales implicados, la policía realizó una operación internacional con el apoyo de Interpol y Europol.
Las fuerzas de seguridad registraron seis locales en Barcelona, Girona, Tarragona y Oporto. Durante la operación incautaron 15 ordenadores y más de 170 teléfonos inteligentes que podrían haberse utilizado para efectuar miles de transferencias.
La policía también congeló €3 millones. Se planea destinar esos fondos a las víctimas. Tras la operación, las fuerzas del orden consideran la red desarticulada y a sus principales organizadores detenidos.