Las gafas Ray‑Ban te reconocerán — literalmente. Así funciona la polémica función NameTag.

Las gafas Ray‑Ban te reconocerán — literalmente. Así funciona la polémica función NameTag.

El código ya funcionaba en millones de teléfonos inteligentes, pero Meta sigue afirmando que la función en sí no existió. La empresa se encontró en el centro de la controversia en torno a NameTag, un sistema de reconocimiento facial para las gafas inteligentes Ray-Ban Meta, que fue descubierto en la aplicación Meta AI.

A principios de junio se dio a conocer que en la aplicación había un mecanismo de reconocimiento facial casi terminado, pero desactivado. Meta AI se descargó decenas de millones de veces, por lo que los componentes de software de NameTag ya habían llegado a los dispositivos de los usuarios. Al día siguiente de la publicación, Meta eliminó el código.

Según medios, los primeros elementos de NameTag aparecieron en la aplicación ya en enero de 2026. Para mayo, los desarrolladores añadieron las partes principales del sistema, incluyendo la detección de rostros y la búsqueda de coincidencias. El especialista independiente Buchodi pudo activar el mecanismo oculto mediante herramientas especiales y reconocer en una fotografía al filósofo Michel Foucault.

A pesar del código encontrado, representantes de Meta declararon que la función «no existe», ya que los usuarios no podían activarla de la forma habitual. Sin embargo, el director técnico de la compañía, Andrew Bosworth, describió más tarde en detalle el funcionamiento de NameTag en un podcast.

Según él, las gafas podrían memorizar a las personas que el propietario había conocido en persona. El usuario decía el nombre del interlocutor, tras lo cual el sistema guardaba los datos y, en el siguiente encuentro, mostraba quién estaba delante de él. Meta considera esta posibilidad, entre otras cosas, como una ayuda para personas con discapacidad visual.

La compañía insiste en que NameTag aún no está disponible para los consumidores y no está vinculada a una base única de fotografías. El análisis de la aplicación mostró una arquitectura diferente. Las gafas convertían el rostro en una firma digital única que podía compararse con una base local en el teléfono inteligente. Al mismo tiempo, los datos para dicha base podían provenir de los servidores de Meta.

El lugar donde se almacenan los datos biométricos juega un papel clave para la legislación de Estados Unidos. Las leyes de los estados de Illinois y Texas exigen obtener el consentimiento explícito de la persona antes de la recopilación y el procesamiento de una imagen facial. Almacenar las huellas digitales únicamente en el teléfono inteligente puede ayudar a Meta a afirmar que la compañía no posee dichos datos.

Los tribunales por ahora evalúan de manera distinta esos sistemas. En algunos casos, los jueces han reconocido que la compañía puede controlar los datos biométricos incluso en el dispositivo del usuario. En otros, las reclamaciones fueron desestimadas porque el desarrollador no tenía acceso a las huellas digitales generadas.

Meta no explicó si los datos de NameTag abandonaban el teléfono inteligente, si la compañía podía acceder a ellos y si se requería un consentimiento separado del usuario. Tampoco los representantes de la compañía aclararon por qué Meta licenció la tecnología de reconocimiento facial de un desarrollador externo.