La administración Trump oficializó el uso de ciberataques como herramienta, junto a sanciones y negociaciones.

Estados Unidos incluyó oficialmente los ciberataques ofensivos en la lista de herramientas para combatir el terrorismo. El nuevo documento de la Casa Blanca permite expresamente llevar a cabo operaciones digitales contra quienes preparan ataques contra estadounidenses o ayudan a tales grupos.
En el texto de la estrategia de lucha contra el terrorismo se indica que, frente a estructuras estatales y actores relacionados, Washington puede aplicar no solo presión diplomática y restricciones financieras, sino también operaciones encubiertas, incluidas ciberoperaciones. El documento señala como principales amenazas para Estados Unidos a los cárteles de la droga, las bandas transnacionales, las organizaciones terroristas islamistas, así como a los "extremistas de izquierda", entre los que se mencionan anarquistas y antifascistas.
La estrategia trata por separado a las agrupaciones apoyadas por Irán. Las autoridades estadounidenses declararon que continuarán las ciberoperaciones contra las estructuras proxy de Teherán. Al mismo tiempo, el documento no revela qué métodos o herramientas concretas podrían utilizarse en tales operaciones.