Se cerraron los resquicios de siempre en el peor momento.

Los usuarios rusos se enfrentan cada vez más a que las formas habituales de eludir los bloqueos empiezan a funcionar de forma diferente. El problema ya no es solo el acceso a sitios, sino también el consumo de datos móviles: según Mash, los operadores han empezado a identificar con más precisión los servicios VPN y a dificultar los esquemas que permitían usarlos casi sin coste para el paquete principal.
Antes, los proveedores de VPN podían aprovechar las particularidades de las listas blancas. Si una dirección IP de un gran hosting, por ejemplo Selectel, Yandex o VK Cloud, entraba en la zona permitida, con ella a menudo quedaba accesible todo un grupo de direcciones vecinas. En esa infraestructura se alquilaban servidores con nombres de dominio similares y se enmascaraba el tráfico como servicios legítimos.
Ese esquema ayudaba a eludir las restricciones para YouTube, Instagram y otras plataformas bloqueadas. Además, el internet móvil con frecuencia no se descontaba del paquete principal, sino de las opciones ilimitadas, si el operador consideraba el tráfico permitido.
Ahora los operadores móviles, según se afirma, han pasado a una filtración más precisa. El acceso se mantiene solo para una dirección IP concreta, que debe permanecer en la lista blanca, y las direcciones vecinas del mismo grupo las bloquean o dejan de considerarlas como permitidas. Como resultado, la conexión VPN puede seguir funcionando, pero consumir el paquete habitual de datos móviles.
La nueva táctica permite a los operadores combatir la elusión de restricciones sin la participación directa de Roskomnadzor en cada caso individual. Para los usuarios, el efecto más notable no es el bloqueo total de la VPN, sino el aumento del consumo de datos y la reducción del beneficio de las formas anteriores de enmascararlo.