El mundo jurídico europeo se enfrenta a un caso sin precedentes.

En Alemania intensifican la presión sobre la infraestructura del fraude en línea. El tribunal de Bamberg está examinando ya el segundo caso del año contra un desarrollador de software que, según la fiscalía, ayudó a grupos criminales a engañar a inversores en todo el mundo mediante plataformas de negociación ficticias.
El proceso comenzó el 2 de marzo. En el banquillo de los acusados se sentó el exdirector general de la empresa israelí Airsoft, conocido en los documentos judiciales como Shay B. La fiscalía acusa al hombre de cuatro episodios de fraude cometidos con fines comerciales y como parte de un grupo organizado. Se trata de actividades desde marzo de 2015 hasta junio de 2021.
La fiscalía afirma que la empresa Airsoft proporcionó conscientemente a redes criminales un paquete de software para simular actividades de corretaje. Los investigadores consideran que la plataforma se convirtió en una herramienta clave para engañar a los inversores. El desarrollador recibía una parte de los ingresos de los proyectos fraudulentos, lo que, según la acusación, convertía a la dirección de la empresa en participante directo del esquema criminal.
Durante las audiencias preliminares, representantes de la Oficina Central de Baviera para la Lucha contra la Ciberdelincuencia leyeron durante casi dos horas la lista de afectados. El daño total superó los 94 millones de euros.
La acusación formal también señala una implicación más profunda de la empresa. Según la fiscalía de Bamberg, en casos concretos empleados de Airsoft participaron directamente en la operación de las plataformas cuando disponían de los derechos de acceso correspondientes.
El software de Airsoft fue utilizado por varios sitios de inversión falsos, entre ellos Huludox, Fibonetix, Nobeltrade, Tradecapital y Forbslab. El tribunal de Bamberg ya declaró culpables a los responsables de esos proyectos en 2025. La red fraudulenta operaba a través de centros de llamadas en Bulgaria, Serbia, Ucrania, Georgia, Israel y Kosovo.
Según el tribunal, Shay B. reconoció parcialmente los hechos del caso, pero rechazó la afirmación de que entendiera el carácter criminal del uso del producto de software.
El proceso actual es el segundo procedimiento similar en Bamberg desde principios de año. En febrero, el tribunal examinó el caso del ciudadano israelí-georgiano Mikhail Biniashvili. La investigación determinó que Biniashvili no solo dirigía un call center fraudulento en Albania, sino que también distribuía el sistema de software Puma Trading System.
La plataforma Puma TS se utilizó en casi cuatrocientos sitios fraudulentos que imitaban la negociación de activos financieros. Biniashvili reconoció su participación en el esquema criminal y alcanzó un acuerdo con la fiscalía. El tribunal lo condenó a siete años y medio de prisión por el desfalco de alrededor de 150 millones de dólares a inversores.
Yaniv Hanoch, profesor de la ciencia de la toma de decisiones en la Universidad de Wolverhampton, considera que procesos como estos pueden cambiar el enfoque para combatir el fraude cibernético. En su opinión, la presión sobre los proveedores de tecnología puede desmantelar la infraestructura de los esquemas criminales, pues a menudo resulta difícil identificar y detener a los organizadores de ese tipo de estafas.
Las audiencias del caso contra el responsable de Airsoft deben concluir en breve. El tribunal pretende dictar sentencia antes de que termine el mes.