Espionaje, lucrativo pero peligroso: en Grecia castigan a quienes facilitaron las escuchas a ministros

Espionaje, lucrativo pero peligroso: en Grecia castigan a quienes facilitaron las escuchas a ministros

Te explicamos a qué conduce la curiosidad excesiva por los secretos ajenos.

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En Grecia concluyó uno de los episodios clave del escándalo «Predatorgate», que desde 2022 envenena la agenda política del país y se convirtió en un caso europeo destacado sobre el abuso de herramientas de espionaje comerciales.

El 26 de febrero, un tribunal griego emitió sentencia contra cuatro acusados en el caso de escuchas ilegales y vigilancia mediante el software malicioso Predator. El tribunal declaró a los acusados culpables de violar la intimidad de las conversaciones telefónicas, de múltiples intrusiones en sistemas de almacenamiento de datos personales y de acceso ilegal a sistemas de información y datos.

Entre los condenados figura el exoficial del ejército israelí y fundador de Intellexa Tal Dilian, su socia comercial Sara Alexandra Faissal Hamu, el exsubadministrador y accionista de Intellexa Felix Bicios, así como Yannis Lavranos, cuya empresa Krikel adquiría la herramienta espía. En total, el tribunal impuso a los acusados penas que suman 126 años y 8 meses de prisión, si bien en la práctica cada uno cumplirá no más de 8 años de cárcel. Los acusados negaron su culpabilidad durante el juicio.

El escándalo «Predatorgate» estalló después de que el líder del partido opositor PASOK, Nikos Androulakis, entonces eurodiputado, descubriera que su teléfono había sido infectado con el software espía Predator. Más tarde, los informes sobre el uso de esta herramienta afectaron a políticos, funcionarios, militares, periodistas y empresarios. El gobierno de Grecia negó cualquier implicación en el uso del software ilegal.

La historia hace tiempo que trascendió las fronteras del país. En Europa previamente surgieron controversias similares en torno a las herramientas de espionaje Pegasus y Candiru, y el Parlamento Europeo en 2022 abrió una investigación independiente sobre las prácticas de uso de dichas tecnologías.

La decisión judicial volvió a aumentar la presión sobre las autoridades griegas. En 2024, el Tribunal Supremo de Grecia retiró los cargos contra el servicio de inteligencia y varias figuras políticas, lo que provocó una fuerte reacción por parte de los afectados y la oposición. Tras la nueva sentencia, Nikos Androulakis anunció su intención de exigir responsabilidades a todos los implicados y está impugnando la decisión del Tribunal Supremo ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

El partido de izquierdas griego SYRIZA, por su parte, declaró que la investigación debe continuar y llegar al nivel de una posible responsabilidad penal.