Internet solo por invitación: en Irán, el acceso a Google se convierte en un privilegio exclusivo

Internet solo por invitación: en Irán, el acceso a Google se convierte en un privilegio exclusivo

Qué hacer cuando tu conexión a Internet deja de funcionar

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Cuando en un país la conexión a internet desaparece de repente, se parece a apagar la luz. En Irán, en las últimas semanas no solo se “atenuó”, sino que llegó casi la oscuridad total, y junto con ella se hizo más visible el sistema de control digital que las autoridades han construido durante más de 15 años.

Según los datos de los investigadores, en las últimas cuatro semanas las autoridades iraníes cortaron por completo la conexión con la red mundial mientras las fuerzas de seguridad reprimían de forma dura las protestas por todo el país. Teherán había aplicado medidas similares antes, introduciendo filtrado, “toques de queda digitales” y desconexiones locales. Pero la actual ola de cortes mostró hasta qué punto ha avanzado la infraestructura que permite gestionar lo que los habitantes ven en internet y lo que pueden comunicar al exterior.

Un elemento clave de esta estrategia se denomina Red Nacional de Información. Es una red interna controlada por el Estado que debería permitir que los sitios y servicios locales funcionen incluso cuando se corta la conexión con el internet externo. Tras el apagón masivo de 2019, según señalan los analistas, las autoridades intentaron llevar el esquema a un estado en el que se pudiera restringir el acceso de forma selectiva sin derrumbar toda la vida digital del país y sin detener los servicios internos.

Sin embargo, el corte que comenzó el 8 de enero siguió un escenario inesperadamente brusco. Según observadores técnicos, durante varios días incluso la Red Nacional de Información dejó de funcionar, y con ella dejaron de operar sitios gubernamentales y los servicios internos habituales. Los investigadores que observaron los indicadores de disponibilidad desde el extranjero describen lo ocurrido como caótico y parecido a un intento frenético de “tirar de un interruptor”, por lo que la conectividad en el país sigue siendo inestable y, en ocasiones, intermitente.

Un efecto secundario extraño de un apagón tan total es que, cuando casi no hay tráfico, no hay nada que rastrear; las estructuras estatales literalmente pierden parte de las huellas digitales. Pero tan pronto como la conexión vuelve, se activa otro modo, y este, según estimaciones, se ha vuelto aún más exhaustivo. La organización no lucrativa Holistic Resilience publicó un análisis que describe cómo una infraestructura de comunicaciones centralizada, normas de regulación y sistemas técnicos de interceptación permiten a las autoridades obtener prácticamente cualquier dato dentro de la Red Nacional de Información, incluido el contenido de las comunicaciones. Los investigadores señalan por separado el papel del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica en el sector de las telecomunicaciones y el afán por reunir fuentes de datos dispersas en un único sistema de vigilancia masiva.

En los informes también se enumeran herramientas que complementan el control de la red. Son redes de cámaras de vigilancia, reconocimiento facial, aplicaciones que pueden registrar mensajes privados y sistemas que evalúan el comportamiento y el “estilo de vida” de los ciudadanos. El sentido, como formulan los autores, es observar la vida cotidiana como un flujo de datos.

A medida que la conectividad se recupera parcialmente, según proyectos que monitorizan la censura, Irán podría pasar a un modelo de “listas blancas”. En esa opción, el acceso a internet se transforma de un bien común en un privilegio concedido por el Estado. A las organizaciones internas y a sectores importantes se les dejan los servicios necesarios, mientras que al resto de usuarios se les limita drásticamente el conjunto de sitios y aplicaciones disponibles. A mediados de enero, en medios estatales, según observadores, incluso llegaron a publicar listas de recursos accesibles dentro de la Red Nacional de Información, entre ellos buscadores locales, mapas, servicios de vídeo y mensajería.

Los especialistas discuten qué producirá la inestabilidad actual. Es posible un escenario en el que el país quede “desconectado” del internet global durante mucho tiempo, o bien que la conexión permanezca fragmentada y controlada mediante palancas de desconexión puntuales. Para la población, eso significa que, incluso al volver a la red, no regresan al internet habitual, sino a un espacio donde la vigilancia se ha profundizado y el acceso a la información depende cada vez más de la decisión del Estado.