Madurar en internet ahora llevará mucho más tiempo.

En Francia se ha producido un nuevo giro en la regulación del espacio digital: la Asamblea Nacional aprobó un proyecto de ley que limita el acceso a las redes sociales para adolescentes menores de 15 años. El documento obtuvo el apoyo de 116 diputados frente a 23 votos en contra y ahora ha sido remitido al Senado. En caso de aprobación definitiva, la ley entraría en vigor al comienzo del próximo curso escolar, que empieza el 1 de septiembre.
La iniciativa forma parte de una campaña más amplia para proteger la salud mental de los adolescentes. En los últimos años han aumentado las preocupaciones de que la presencia constante en internet perjudica el estado emocional de los niños. Las autoridades francesas pretenden actuar con decisión, tomando como ejemplo a Australia, donde se adoptó una restricción similar el año pasado.
El proyecto de ley propone crear un listado de plataformas sociales consideradas nocivas para menores. A los adolescentes menores de 15 años se les prohibiría el acceso a esos servicios. También se plantea introducir un consentimiento parental obligatorio para acceder a plataformas que se consideren menos peligrosas. El control de la implementación de estas medidas recaerá en el regulador de medios, que se encargará de elaborar las listas correspondientes.
Los autores del texto subrayan que las redes sociales ya no se perciben como espacios inocuos para la comunicación. Una de las promotoras del proyecto, la diputada Laura Miller, que anteriormente presidió la comisión parlamentaria para estudiar la influencia de TikTok y servicios similares, señala que las promesas de las empresas no se han cumplido: en lugar de acercar a las personas, las plataformas digitales con frecuencia conducen al aislamiento y a la sobrecarga informativa.
Una disposición aparte del proyecto también prevé ampliar la prohibición del uso de teléfonos móviles en las escuelas. En los centros de primaria y secundaria ya existe una restricción de este tipo; ahora podría extenderse a los cursos superiores de la secundaria.
Una de las cuestiones clave sigue siendo el mecanismo de verificación de la edad. En el país ya se utiliza un sistema de verificación para mayores de edad en el acceso a contenidos para adultos. Ahora hay que desarrollar una solución análoga para adolescentes, para garantizar la aplicación real de la futura ley.
Entre otros países europeos, como Dinamarca, Grecia, España e Irlanda, también crece el interés por iniciativas similares. En el Reino Unido, a principios de enero se iniciaron consultas públicas sobre la prohibición de redes sociales para usuarios menores de 16 años.
El presidente francés Emmanuel Macron apoyó la iniciativa y pidió al gobierno que acelere el proceso de aprobación de la ley. El jefe del Estado hizo de esta dirección una de sus prioridades en el tramo final de su mandato, esperando recuperar influencia política tras los desfavorables resultados en las elecciones legislativas de 2024.
A pesar de las discrepancias internas iniciales, el gobierno se ha unido en torno al proyecto. Para evitar retrasos debidos a una agenda sobrecargada, se encargó al primer ministro Sébastien Lecornu activar un procedimiento acelerado que prevé una lectura en cada cámara del parlamento. Se prevé que esto aumente las posibilidades de que la ley entre en vigor ya en septiembre.
El contenido del proyecto se revisó teniendo en cuenta las observaciones del Consejo de Estado, que vigila la conformidad de las iniciativas legislativas con las normas del derecho francés y europeo. Una medida similar ya se discutió en 2023, pero ese órgano la consideró incompatible con las normas europeas.