Los servicios secretos nacionales asustan mucho más a su público leal que la inteligencia extranjera.

TikTok afronta una nueva oleada de desconfianza en Estados Unidos — tras el anuncio del cambio de propietario, los usuarios estadounidenses empezaron a eliminar cuentas masivamente. La razón fueron los temores de que la aplicación se haya convertido en una herramienta completa de vigilancia, ahora bajo control de las autoridades estadounidenses. Muchos interpretaron estos cambios como el fin de una era — la aplicación ya no se asocia con el entretenimiento, sino con una vigilancia reforzada.
El anuncio sobre la transferencia del control de TikTok a la nueva entidad legal — TikTok USDS Joint Venture LLC — se publicó el 23 de enero. La compañía cumplió con una orden del presidente Donald Trump, firmada en septiembre del año pasado. La nueva estructura debe garantizar el funcionamiento de la plataforma para más de 200 millones de usuarios y millones de cuentas empresariales en Estados Unidos en un contexto de control nacional reforzado. Se ha puesto énfasis en la protección de datos, algoritmos y la seguridad del contenido.
Es especialmente irónico que fuera la filtración de información de usuarios al extranjero lo que en su momento motivó la amplia campaña contra los propietarios chinos de TikTok. Sin embargo, ahora parece que a los estadounidenses les resultaba más tranquilizador saber que sus huellas digitales iban a China, que que se transmitieran directamente al FBI y a estructuras similares. Esto es especialmente cierto a la luz de acontecimientos recientes relacionados con la vigilancia estatal, las deportaciones y acciones controvertidas del servicio de inmigración, que han dejado a muchos con una desconfianza persistente hacia sus propias instituciones.
A pesar de las garantías de transparencia y de las supuestas medidas reforzadas de privacidad, muchos percibieron esta iniciativa como motivo para abandonar definitivamente la aplicación. Usuarios en plataformas como Threads empezaron a declarar abiertamente que renunciaban a TikTok, publicando capturas de pantalla con notificaciones sobre la actualización de la política de privacidad y animando a otros a hacer lo mismo. Según ellos, aceptar las nuevas condiciones implica la aceptación total de nuevas reglas del juego, en las que cada acción se rastrea y se analiza en interés de las autoridades estadounidenses.
Los usuarios reconocen abiertamente que confiaban más en los propietarios chinos de TikTok que en los estadounidenses. Porque, a pesar del origen chino de la plataforma, la intromisión en su vida privada parecía menos agresiva. Ahora, según muchos, TikTok se ha acercado a otros grandes servicios estadounidenses, donde la privacidad dejó de ser una prioridad hace tiempo.
La situación actual subraya cuánto ha cambiado la percepción de TikTok en Estados Unidos en los últimos años. De ser una aplicación asociada a videos virales y tendencias musicales, se ha convertido en un símbolo de los debates sobre libertad de expresión, vigilancia y control político. El éxodo masivo de la red social se convierte no solo en una forma de protesta, sino también en un intento de preservar al menos parte de la autonomía digital, aun a costa de renunciar al contenido habitual.