El tribunal estudiará un caso por crear deliberadamente adicción entre usuarios menores de edad en redes sociales.

En Los Ángeles comienza un juicio que podría cambiar la percepción sobre las redes sociales en todo Estados Unidos. Por primera vez, la corte examinará si las grandes plataformas diseñaron deliberadamente sus servicios para provocar adicción en niños y adolescentes y si deben asumir responsabilidad legal por ello.
El proceso se inicia en un tribunal del estado de California y ya se describe como un caso 'ejemplar', ya que su resultado podría marcar el tono para cientos de demandas similares en todo el país. Los demandados son Alphabet, ByteDance y Meta, las empresas detrás de YouTube, TikTok e Instagram. Se espera que Mark Zuckerberg, cofundador de Meta, comparezca como testigo en el juicio.
Se acusa a las plataformas sociales de generar en los niños una adicción al contenido, que conduce a depresión, trastornos de la conducta alimentaria, hospitalizaciones psiquiátricas y, en algunos casos, incluso al suicidio. En todo el país ya se han presentado cientos de demandas, y los abogados de los demandantes comparan abiertamente lo ocurrido con las batallas legales contra las compañías tabacaleras en las décadas de 1990 y 2000, cuando se acusó a las corporaciones de vender un producto sabidamente dañino.
En el centro del proceso está el caso de una joven de 19 años identificada por las iniciales K.G.M., que según los demandantes sufrió un grave daño psicológico debido a la adicción a las redes sociales. Matthew Bergman, fundador de la organización Social Media Victims Law Center, cuyo equipo participa en más de mil casos similares, califica este proceso de histórico. Según él, es el primer caso en el que una red social se presenta ante un jurado acusada de causar daño a menores, y el simple hecho de que la familia de la víctima pueda litigar en igualdad de condiciones con las mayores corporaciones del mundo ya constituye un precedente importante.
Los abogados subrayan que no se trata del contenido, sino del propio diseño de las plataformas. No se acusa a las compañías de no eliminar publicaciones dañinas, sino de crear algoritmos y mecanismos que retienen deliberadamente la atención de niños y adolescentes, fomentando la adicción. En el caso también se impugna el intento de los gigantes tecnológicos de ampararse en la ley estadounidense Section 230, que exime a las plataformas de responsabilidad por el contenido publicado por los usuarios. Los demandantes insisten en que la responsabilidad recae no sobre las publicaciones, sino sobre los modelos de negocio y el diseño de los servicios.
El interés en el proceso se ve reforzado por el reciente acuerdo de Snapchat, que la semana pasada confirmó que había pactado la resolución de una demanda similar para evitar el juicio. No se divulgaron los términos del acuerdo. Las demandas contra las redes sociales continúan tramitándose tanto en tribunales federales como en tribunales estatales en todo el país.