Con las obras maestras del mundo a salvo, los sistemas afrontan su peor pesadilla.

Una de las redes museísticas más antiguas de Europa — Colecciones estatales de arte de Dresde — sufrió un amplio ataque digital que interrumpió el funcionamiento de gran parte de su infraestructura informática. Así lo informó el Ministerio de Cultura de Sajonia, subrayando que el ataque fue dirigido.
El incidente se detectó el miércoles 21 de enero. Desde entonces, las instituciones tienen funcionamiento limitado de los servicios digitales y telefónicos. La venta de entradas por internet se ha suspendido, al igual que la tienda en línea del museo. El servicio de atención al visitante está temporalmente no disponible. Es posible visitar los museos con las entradas ya adquiridas: el escaneo funciona en las instalaciones. Sin embargo, el pago en los recintos solo es posible en efectivo.
A pesar de las graves fallas, todos los museos permanecen abiertos. El Ministerio de Cultura aseguró que los sistemas de seguridad que protegen las colecciones no resultaron afectados. Tanto las medidas de protección físicas como las técnicas continúan funcionando en su totalidad.
Los representantes de los museos encuentran difícil indicar plazos exactos para la restauración de todos los servicios digitales. A fecha del viernes, la institución seguía operando con restricciones. Los medios locales, citando a la oficina de prensa del museo, informaron que por ahora no hay nuevos datos sobre el avance de la solución de las consecuencias del ataque.
No se revela información sobre los posibles autores del hackeo ni sobre sus objetivos. Tampoco se sabe si el ataque estuvo acompañado de exigencias de rescate o de intentos de establecer contacto con la dirección del museo.
El conjunto de las Colecciones estatales de arte de Dresde incluye alrededor de 15 museos, entre ellos la Bóveda Verde, una de las colecciones de tesoros más conocidas de Europa. Allí se conservan obras de Rafael, Rembrandt y otros maestros destacados.
Los ataques digitales a instituciones culturales se vuelven cada vez más frecuentes. En 2023, la Galería Nacional de Canadá tardó varias semanas en recuperar su funcionamiento tras un ataque de cifrado. Anteriormente, en 2022, el Metropolitan Opera de Nueva York perdió la posibilidad de vender entradas debido a un incidente similar en plena temporada festiva.
Las bibliotecas más grandes también se hallan en el punto de mira de los ciberdelincuentes. En respuesta, en Estados Unidos se lanzó un programa especial de apoyo a estas instituciones. Ese mismo 2023, los cifradores paralizaron el trabajo de la Biblioteca Británica —el depósito nacional de libros del Reino Unido—. En Canadá, la Biblioteca Pública de Toronto restauró el sistema durante varios meses, describiendo la situación como "escena del crimen".