Un segundo resulta demasiado caro para los ordenadores: permitirán que el UTC se retrase respecto a la rotación de la Tierra hasta una hora.

Un segundo resulta demasiado caro para los ordenadores: permitirán que el UTC se retrase respecto a la rotación de la Tierra hasta una hora.

Expertos internacionales en la medición del tiempo proponen eliminar las correcciones peligrosas en 2027.

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Un segundo ha resultado ser demasiado peligroso para la infraestructura digital moderna. Los guardianes internacionales del tiempo se preparan para cambiar las reglas del UTC de modo que los relojes mundiales puedan desviarse de la rotación de la Tierra no ya por fracciones de segundo, sino por una hora entera.

Ahora se intenta mantener el Tiempo Universal Coordinado cerca del tiempo astronómico UT1, que depende de la rotación de la Tierra. Cuando la diferencia se aproxima a 0,9 segundos, al UTC se le puede agregar un segundo intercalar. Desde 1972 la humanidad ha añadido 27 de esos segundos; el último se introdujo a finales de 2016.

Para los relojes comunes la segunda adicional casi no se nota, pero los ordenadores interpretan el tiempo con mucha más rigurosidad. Bases de datos, redes de telecomunicaciones, sistemas energéticos, navegación por satélite y servicios distribuidos usan marcas temporales para determinar el orden de los eventos. La repetición repentina de una segunda puede alterar esa secuencia y provocar fallos.

Grandes empresas tecnológicas llevan tiempo intentando evitar el problema con métodos propios. Google, por ejemplo, aplica suavizado del segundo: en lugar de un salto instantáneo, los relojes de los servidores se ralentizan un poco durante 24 horas. Sin embargo, distintos métodos de corrección crean otro problema. Dos sistemas pueden mostrar temporalmente tiempos ligeramente distintos, aunque ambos consideren sus relojes correctos.

Ahora ha surgido una perspectiva aún más incómoda. En los últimos años la rotación de la Tierra se ha acelerado, por lo que por primera vez podría ser necesario no añadir, sino quitar una segunda. Un grupo internacional de especialistas en la rotación terrestre ha estimado la probabilidad de que aparezca una segunda intercalar negativa antes de 2035 en aproximadamente un 30%. La mayor parte de la infraestructura digital nunca se ha enfrentado a una corrección de este tipo.

Los autores del proyecto comparan la preparación de los sistemas para una segunda negativa, en términos de costes potenciales, con la preparación para «el problema del año 2000». Un riesgo adicional lo crean el internet de las cosas, las redes energéticas inteligentes, los sistemas por satélite y la computación distribuida, donde multitud de dispositivos deben sincronizar eventos con alta precisión.

Por ello la Oficina Internacional de Pesos y Medidas (BIPM) propone dejar de ajustar regularmente el UTC a la rotación del planeta. Según el proyecto de resolución, la escala continua del UTC debería entrar en vigor el 20 de mayo de 2027, y la diferencia máxima permisible entre UT1 y UTC se aumentaría desde los actuales 0,9 segundos hasta 3600 segundos, es decir, una hora. La votación de la Conferencia General de Pesas y Medidas está programada del 13 al 15 de octubre de 2026.

El desfase horario, por supuesto, no aparecerá en 2027. La diferencia se irá acumulando lentamente conforme cambie la rotación de la Tierra. Según la estimación de especialistas, puede que no se alcance la hora completa al menos durante mil años. Para los sistemas informáticos la ventaja llegará mucho antes: ya no tendrán que preocuparse por la aparición o desaparición súbita de una segunda.