Tras una serie de incidentes sonados, ahora salen a la luz nombres concretos y fechas precisas.

Los grandes ataques a las cadenas de suministro cada vez suelen comenzar con herramientas habituales de los desarrolladores y terminar en investigaciones en varios países. Así, en Australia recientemente presentaron cargos contra dos residentes locales, a quienes la policía considera participantes clave de TeamPCP, un grupo vinculado a una serie de esos ataques desde marzo de 2026.
La Policía Federal de Australia registró domicilios en los suburbios de Perth y confiscó dispositivos electrónicos. A los dos jóvenes se les imputaron en total 14 cargos relacionados con la alteración ilícita de datos, el almacenamiento de información para delitos informáticos, el blanqueo de dinero y otros episodios. La investigación sostiene que los miembros de TeamPCP recibían criptomonedas por su trabajo.
La emisora australiana ABC identificó a los acusados como Ruben Ian Thomson, de 21 años, y Luis Michael Gebler, de 23 años. A Thomson se le imputaron ocho cargos y a Gebler seis. Las autoridades califican a ambos como participantes principales de un sindicato de ciberdelincuencia. En la investigación, además de la Policía Federal de Australia, participaron la policía de Australia Occidental y el Buró Federal de Investigaciones de EE. UU.
TeamPCP se vincula con ataques a las cadenas de suministro a través de herramientas y bibliotecas para desarrolladores, incluidas TanStack, Trivy y LiteLLM. El código malicioso se introducía en componentes de software que luego utilizaban otras organizaciones. Entre las partes afectadas se mencionaron anteriormente la Comisión Europea y GitHub, y el incidente con LiteLLM se consideró inicialmente potencialmente peligroso para decenas de miles de entornos corporativos.
Según los investigadores australianos, la campaña TeamPCP afectó a más de 1000 organizaciones en todo el mundo, expuso más de 500 000 credenciales y provocó el robo de al menos 300 GB de información. La policía estima que el coste total para remediar las consecuencias asciende a cientos de millones de dólares. El FBI también afirmó que el código malicioso del grupo pudo haber afectado a más de mil organizaciones.
Los investigadores continúan examinando el gran volumen de datos incautados y no descartan nuevas detenciones. Con la pena máxima por cada cargo, la condena acumulada para los dos hombres podría alcanzar 82 años, aunque las penas por varios delitos a menudo se cumplen de forma concurrente. Las autoridades aún no han comunicado medidas adicionales de protección recomendadas a las organizaciones tras esta campaña.