Cada vez son más las personas sin relación alguna con las infracciones que resultan afectadas.

La lucha contra los sitios pirata con frecuencia afecta a muchos más recursos de los que los titulares de derechos esperaban, y Google instó a la Comisión Europea a renunciar al bloqueo de servicios DNS, VPN y direcciones IP como una medida ineficaz y peligrosa.
La compañía explicó que tales restricciones no eliminan el contenido ilegal ni impiden el acceso a él por mucho tiempo. Tras el bloqueo, los usuarios pueden cambiar a otro servicio DNS, a una VPN o a una dirección alternativa, por lo que la difusión de los materiales continúa.
Las consecuencias colaterales son especialmente graves cuando se bloquean las direcciones IP. Una dirección o un rango pueden ser utilizados simultáneamente por varios sitios independientes y por servicios en la nube. Como resultado, los recursos legítimos y sus clientes pierden el acceso junto con el infractor.
Google recordó las interrupciones en Portugal en diciembre de 2019. Entonces, los proveedores de internet locales bloquearon direcciones IP virtuales en la infraestructura de la compañía, por lo que dejaron de funcionar servicios importantes de Google y se vio afectado el tráfico de clientes de Google Cloud que utilizaban las mismas direcciones.
Un problema similar surgió también tras el bloqueo de The Pirate Bay en el Reino Unido. En internet aparecieron rápidamente listas de servidores proxy que restablecieron el acceso a la plataforma. Según Google, tales restricciones no eliminan la fuente del contenido pirata, sino que solo crean obstáculos temporales y aumentan el riesgo de bloqueo accidental de servicios legales.