Cede tu experiencia al algoritmo y evita hablar con tus compañeros: nuevas reglas en las fábricas indias

Cede tu experiencia al algoritmo y evita hablar con tus compañeros: nuevas reglas en las fábricas indias

En breve, los robots tomarán el relevo; por ahora, las máquinas solo observan.

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Los movimientos laborales, que durante años se perfeccionaron junto a la máquina, se están convirtiendo gradualmente en materia prima para el aprendizaje automático: en fábricas de India las acciones de los empleados comenzaron a grabarse en primera persona con cámaras sujetas a la cabeza. Las grabaciones se entregan a empresas que crean conjuntos de datos para futuros robots industriales.

Las cámaras registran los movimientos de las manos, la velocidad de trabajo, la corrección de errores y la interacción con los compañeros. Luego los especialistas limpian las grabaciones, etiquetan las acciones y separan los movimientos útiles de la actividad de fondo. Estos datos ayudan a los robots a dominar el trabajo físico, para el cual no bastan textos e imágenes de internet.

India se ha convertido en uno de los centros de recopilación de este tipo de grabaciones gracias al gran número de fábricas y al coste de la mano de obra relativamente bajo. La empresa EgoLab, que filmó a trabajadores de una fábrica textil en Gurugram, nombra entre sus mayores clientes a Tesla. Otras compañías graban el trabajo en almacenes, obras, tiendas y en viviendas.

La revisión de prácticas en seis fábricas mostró que los trabajadores normalmente no recibían un pago adicional por ser grabados. Las empresas tecnológicas negociaban con la dirección de las plantas, y no solicitaban el consentimiento de los empleados de forma directa. Con frecuencia los trabajadores no sabían para qué se recopilaban las grabaciones ni a quién se vendían después esos datos.

En algunos casos las cámaras servían no solo para entrenar a robots. Las empresas también elaboraban informes sobre productividad, evaluaban los tiempos de inactividad, registraban conversaciones y señalaban los lugares donde los empleados se reunían. La grabación constante hacía que la gente hablara menos y vigilara con más cuidado cada movimiento.

La recopilación de datos para robots ya ha salido del ámbito de las fábricas. A constructores, repartidores y vendedores ambulantes en distintos países a veces incluso se les paga directamente para grabar sus acciones en cámara; sin embargo, rara vez se les explica qué ocurrirá con esas grabaciones.

En conclusión, las empresas convierten las habilidades y la experiencia de los trabajadores en datos valiosos para el entrenamiento de robots, pero los propios empleados a menudo no controlan este proceso ni reciben ninguna compensación. Además, las grabaciones recopiladas podrían en el futuro ayudar a crear máquinas que sustituyan a esas mismas personas en la producción, dejándolas esencialmente sin empleo.