Espejo perfecto: cómo el meridiano 27 divide la Tierra en dos mitades iguales

Espejo perfecto: cómo el meridiano 27 divide la Tierra en dos mitades iguales

Científicos detectan un orden hasta ahora oculto en el caos del planeta.

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Científicos descubrieron que nuestro planeta presenta una simetría estable en la reflexión de la luz solar entre las mitades oriental y occidental. Según observaciones por satélite entre 2001 y 2025, el meridiano de 27° de longitud este divide la Tierra en dos partes que reflejan casi la misma cantidad de radiación de onda corta de regreso al espacio.

Se trata del albedo, es decir, la capacidad de la superficie, las nubes y la atmósfera para reflejar la luz solar. Antes se había prestado atención a una simetría parecida entre los hemisferios Norte y Sur, aunque no se ha explicado completamente el mecanismo que la mantiene. El nuevo estudio mostró que el equilibrio existe también a lo largo de la línea este-oeste, y que aparece solo con esa división del planeta.

Las nubes desempeñan el papel principal en el balance. En la mitad oriental de la Tierra reflejan más la luz las nubes altas, mientras que en la occidental lo hacen las nubes bajas sobre los océanos. Además, el equilibrio lo refuerza la proporción entre océano, tierra y zonas cubiertas de hielo. Los autores denominan este cuadro «simetría triple», porque en él coinciden varios indicadores de reflexión.

Las observaciones también vincularon las oscilaciones anuales de esta simetría con las fases de El Niño y La Niña. Estas fases modifican la temperatura de la superficie del Pacífico tropical y reorganizan grandes corrientes de aire, por lo que cambia la distribución de nubes y precipitaciones entre las partes oriental y occidental del planeta.

La evaluación de modelos climáticos puso de manifiesto una debilidad. Ocho modelos CMIP6 reproducían en general la proporción de océano en el meridiano de 27° de longitud este, pero no lograron replicar la simetría observada en la reflexión ni el equilibrio de nubes asociado. Los autores consideran que el problema puede estar relacionado con la forma en que los modelos describen la nubosidad de las capas bajas de la atmósfera.

Simulaciones con escenarios climáticos mostraron que cambios importantes en el sistema Tierra pueden desplazar este equilibrio. En la fuente esa conclusión se refiere a cálculos modelados, no a un suceso observado. El estudio tampoco demuestra que la simetría se mantendrá en el futuro.

Así, la simetría este-oeste del albedo resultó ser una característica real de nuestro planeta, pero su estabilidad aún debe comprobarse. Los autores creen que, para ello, hay que continuar las observaciones del balance radiativo de la Tierra desde el espacio.