Mientras todos compran MacBooks, este hombre imprimió su propio ordenador — y es mejor.

Mientras todos compran MacBooks, este hombre imprimió su propio ordenador — y es mejor.

Un aficionado construyó un terminal inspirado en "Alien" y publicó los planos en acceso abierto.

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A veces la afición por la ciencia ficción conduce a dispositivos bastante reales. Un entusiasta decidió que en el mundo de 'Alien' faltaba un ordenador portátil, y ensambló su propia versión — aunque sin naves espaciales ni androides.

Jeff Merrick lleva tiempo aficionado a los llamados "cyberdecks" — ordenadores caseros con diseño retrofuturista y cyberpunk. Esta vez la inspiración vino de la película 'Alien' de 1979. Así surgió el proyecto PS-85 — un terminal portátil compacto, como salido de la pantalla de la vieja ciencia ficción.

El dispositivo tiene una carcasa plana y resistente con un asa para transportarlo. En su interior hay una pequeña pantalla LCD, un teclado mecánico compacto al 40% con interruptores reemplazables y ordenador de placa única Raspberry Pi Zero 2 W con 512 MB de memoria RAM. El rendimiento de esa configuración es modesto, pero el aspecto justifica la idea por completo.

PS-85 (typeframe.net)

Merrick afirma claramente que no se debe esperar una interfaz gráfica. Para esta configuración conviene más una versión ligera del sistema operativo de Raspberry Pi con manejo por línea de comandos. El proyecto fue concebido no como un portátil universal, sino como un terminal estilizado.

El autor ha puesto todos los materiales de montaje en acceso abierto: instrucciones, archivos para impresión 3D de la carcasa y la lista de componentes. Cualquiera puede reproducir la construcción o cambiar la apariencia, por ejemplo reemplazar las teclas por otras más convencionales compatibles con el estándar MX.

El PS-85 continuó el proyecto anterior de Merrick — el modelo PX-88, inspirado en los ordenadores portátiles de mediados de los años 1980. Ese ejemplar lo ensambló como regalo para su esposa, que necesitaba un ordenador sencillo para escribir texto. El trabajo llevó varios meses, en parte por el aprendizaje de programas de diseño 3D y las continuas modificaciones de la carcasa.

La nueva versión resultó más rápida, pero el autor no planea vender los equipos terminados. Merrick prefiere mantener el proyecto como un hobby. Según él, ese enfoque aporta más satisfacción que intentar convertir el pasatiempo en un negocio.