Un nuevo detector permitirá a las empresas de transporte combatir la suplantación indetectable de coordenadas.

Un camión normal sigue su ruta, el sistema muestra el camino correcto y el despachador está tranquilo. En realidad el vehículo ya se desvió hace tiempo y la carga desapareció. Esta suplantación de coordenadas se ha convertido en una amenaza real, y combatirla resultó mucho más difícil que con las interferencias habituales.
En el Oak Ridge National Laboratory desarrollaron un dispositivo portátil que detecta en tiempo real la suplantación de señales del sistema de posicionamiento global, incluso cuando el vehículo está en movimiento. En el proyecto trabajó un equipo del Departamento de Energía de EE. UU. que reunió especialistas en señales de radio, matemáticas e informática.
La suplantación de señales funciona de forma sofisticada. Los atacantes transmiten datos falsos que parecen señales reales de satélite, pero indican coordenadas o tiempo incorrectos. Como resultado, el camión puede "moverse" en el mapa hacia el destino, aunque en realidad ya lo han trasladado a otro lugar. A diferencia del bloqueo, cuando la señal simplemente desaparece, la suplantación crea la ilusión de funcionamiento normal y engaña a todos los participantes de la cadena.
Las soluciones existentes pueden afrontar la interferencia por bloqueo, pero con la suplantación no se lograba durante mucho tiempo. El nuevo dispositivo cierra esa brecha. El aparato detecta cualquier intento de suplantación de coordenadas, tiempo y datos, independientemente de si se falsificaron todos los satélites o solo una parte. Además, el sistema distingue señales falsas de las reales incluso cuando su potencia coincide. Otros sistemas aún no disponen de esa capacidad.
El desarrollo funciona de forma autónoma y no requiere conexión al receptor del sistema de navegación ni conocimiento de las señales disponibles. Se basa en un sistema de radio definido por software y en una unidad de procesamiento gráfico integrada que procesa los datos durante el desplazamiento. Actualmente el equipo intenta abaratar el diseño para hacer el dispositivo accesible para el sector del transporte.
El interés por estas tecnologías crece por una razón. La suplantación y el bloqueo de señales se usan cada vez más para robos y otros delitos. En EE. UU. la venta de inhibidores está prohibida, pero los dispositivos siguen vendiéndose en internet con el rótulo de medios "de protección de la privacidad". Según servicios independientes, cada día se registran miles de casos de interferencias para la aviación y cientos de episodios de suplantación.
Los grupos criminales ya emplean la suplantación para el robo de camiones con mercancías valiosas. En uno de los casos recientes los atacantes interceptaron envíos de tequila premium. El sistema de seguimiento mostraba que la carga se movía con normalidad, aunque hacía tiempo que la habían llevado a otro lugar.
El problema va más allá de las pérdidas comerciales. Se trata del riesgo de que armas, medicamentos o materiales radiactivos lleguen a destinos no previstos. Por eso, los desarrolladores intentan no solo llevar la tecnología al mercado, sino también atraer la atención de los servicios de seguridad y de las empresas de transporte. El objetivo principal es que el conductor entienda de inmediato que algo va mal y lo comunique. El nuevo dispositivo se concibió como una alarma que avisa sobre una amenaza invisible antes de que sea demasiado tarde.