Lo que empezó como un entretenimiento infantil terminó rápidamente en un caso penal.

Las cuentas de juego hace tiempo que dejaron de ser solo perfiles para entretenimiento. En ellas pueden almacenarse objetos raros, moneda comprada con dinero real y años de progreso, por lo que esas cuentas cada vez con más frecuencia se convierten en objetivo de los ciberdelincuentes. Las autoridades ucranianas desarticularon un grupo que, según la investigación, convirtió el robo de perfiles de juego en un negocio paralelo con un volumen de casi 10 millones de grivnas.
La policía cibernética de Ucrania informó sobre la detención de tres residentes de la región de Leópolis de 19, 21 y 22 años. Los investigadores consideran que el organizador del esquema es un residente de 19 años de Drohobych. Según la investigación, encontró a los cómplices en recursos temáticos de juegos en 2025.
El grupo accedía a perfiles ajenos mediante un programa malicioso que robaba datos confidenciales de los dispositivos de las víctimas. Ese software se disfrazaba de herramientas para bonificaciones de juego o para facilitar el progreso. Tras la infección, los delincuentes podían entrar en las cuentas sin el conocimiento de los propietarios y comprobar cuán valioso era cada perfil.
Mostraban especial interés por las cuentas con objetos raros, equipamiento limitado y saldo de moneda virtual. Según las autoridades, en varios meses los implicados obtuvieron acceso a más de 610000 perfiles de juego. Algunos medios ucranianos, citando a la Oficina del Fiscal General, precisan que se trataba de cuentas de Roblox.
Las cuentas robadas se vendían por criptomoneda en comunidades online cerradas. La policía cibernética encontró más de 300 anuncios con datos sobre las llamadas cuentas «élite». El volumen preliminar del giro ilegal se estimó en casi 10 millones de grivnas.
Durante 10 registros, la policía incautó 37 teléfonos móviles, 11 torres de ordenador, 7 portátiles, 5 tabletas, memorias USB, tarjetas bancarias, apuntes, así como una gran suma en efectivo en dólares y euros. El análisis del material técnico continúa.
A los detenidos se les notificaron sospechas por delitos de robo e interferencia no autorizada en el funcionamiento de sistemas informáticos. El tribunal envió a los implicados a prisión preventiva. Si se demuestra su culpabilidad, se enfrentan a hasta 15 años de privación de libertad.