El contenido generado por IA vuelve los sitios web modernos más uniformes y corteses

Internet se está llenando poco a poco de textos escritos no por humanos, y ahora es difícil decir dónde termina el habla humana y comienza la máquina. A mediados de 2025 aproximadamente el 35% de los sitios nuevos contenían textos total o parcialmente creados por inteligencia artificial. Antes de que se lanzara ChatGPT a finales de 2022, tal proporción prácticamente no existía. Los datos se obtuvieron, analizando el archivo de Internet durante varios años y verificando las páginas con un detector de texto generado por máquinas.
El crecimiento fue rápido, pero las consecuencias no fueron tan claras como muchos esperaban. Por un lado, los textos en la red se vuelven más parecidos entre sí. En los sitios con contenido generado por máquinas la similitud semántica resultó ser aproximadamente un 33% mayor que en materiales escritos por personas. En otras palabras, hay menos diversidad de ideas y las formulaciones se repiten con más frecuencia.
Al mismo tiempo cambia el tono de las publicaciones. Los textos generados por máquinas suenan con mucha más frecuencia en tono positivo. La proporción de materiales «positivos» entre ellos es más de dos veces mayor que en los textos habituales. Como resultado, Internet se va llenando de formulaciones atenuadas y «amables», con menos crítica y juicios duros.
Sin embargo, los miedos más populares no se confirmaron. Los autores del estudio no encontraron pruebas convincentes de que el aumento del contenido generado por máquinas reduzca la precisión factual de la información o destruya el estilo único de los autores. A pesar de la opinión extendida, los textos no se volvieron masivamente erróneos ni se convirtieron en completamente idénticos en estilo.
Es interesante que la percepción pública sea muy distinta de lo que muestran los datos reales. La mayoría de los encuestados está segura de que Internet se ha vuelto menos fiable y más homogéneo debido a la inteligencia artificial. Al mismo tiempo, quienes usan rara vez estas herramientas tienden a ver más consecuencias negativas que los usuarios activos.
Al final el panorama es más complejo que los temores habituales. Internet no se está viniendo abajo por una avalancha de errores, pero cambia gradualmente su carácter: los textos se vuelven más parecidos y más «corteses». Y ese cambio puede influir en la forma en que se discuten las ideas en la red, no de manera directa, sino a través de cómo se forma el tono general y la diversidad de opiniones.
Los especialistas quieren convertir la investigación en una herramienta permanente de vigilancia de la red, y además estudiar con más detalle qué tipos de sitios y qué idiomas son los más afectados por los generadores de texto. Según los autores, la tarea principal ahora es evitar que Internet se convierta en un entorno monótono e impersonal. Consideran que a los sistemas de inteligencia artificial debería permitírseles tener más «carácter», para que esas herramientas ayuden a las personas a crear, en vez de reemplazar la voz humana.