El precio de la imprudencia: acceso a los secretos mejor guardados del país.

Una oleada de ataques a usuarios de la aplicación de mensajería Signal ha alcanzado a los más altos niveles del gobierno alemán. Fue afectada una de las figuras clave de la política federal: el incidente tocó la comunicación personal en el más alto nivel y aumentó la alarma en torno a una campaña cibernética de gran envergadura.
Según el medio Der Spiegel, la cuenta de Signal perteneciente a la presidenta del Bundestag Julia Klöckner fue comprometida como resultado de un ataque de phishing. Fuentes del medio afirman que los atacantes obtuvieron acceso a la correspondencia de la política. El portavoz oficial de Klöckner se negó a confirmar o desmentir la información, citando la práctica de no revelar detalles relacionados con la seguridad.
Los ataques a Signal continúan desde hace varios meses. Los organismos alemanes advierten que los objetivos de los atacantes son políticos, militares y miembros de la prensa. El foco está en los chats grupales cerrados, donde se discuten asuntos delicados.
La situación provoca especial preocupación, dado el papel de Klöckner en el Estado. La presidenta del Bundestag ocupa el segundo cargo más importante después del presidente federal. Además, Klöckner forma parte de la dirección del partido CDU (Unión Demócrata Cristiana de Alemania). Según Der Spiegel, la dirección del partido utiliza activamente Signal para la comunicación interna, incluido un chat común en el que participa el canciller Friedrich Merz.
La Oficina Federal para la Protección de la Constitución de Alemania ya informó al canciller sobre la situación. La revisión de su teléfono inteligente no mostró signos de compromiso. Al mismo tiempo, los servicios de inteligencia previamente habían enviado advertencias a las direcciones de los grupos parlamentarios y a las estructuras partidarias.
El organismo considera que los atacantes pudieron acceder sin ser detectados a un gran número de chats en el entorno parlamentario. Se conocen varios casos entre personas de alto cargo, pero la escala real puede ser considerablemente mayor. La campaña continúa y los riesgos de filtración de información sensible permanecen elevados.