Durante 25 años ni las crisis ni los competidores pudieron con la leyenda; a Broadcom le bastaron tres años para acabar con todo.

La mitad de los clientes de VMware se prepara para reconsiderar su infraestructura habitual y reducir el uso de los productos de la compañía en los próximos años. La razón no es solo el aumento de los costes, sino también cambios en la estrategia tras pasar bajo el control de Broadcom, que no satisfacen a muchos.
Una encuesta de la consultora Virtified mostró que alrededor del 50 por ciento de los usuarios de VMware planean reducir el uso de la plataforma para 2028. El responsable de Virtified, Michael Warrillow, que trabajó anteriormente en Gartner, relaciona esta dinámica con el paso a un nuevo modelo de suministro: el paquete único Cloud Foundation 9.
A muchos clientes no les satisface el enfoque de Broadcom, que ofrece únicamente una solución integral. Algunas empresas consideran que el precio de Cloud Foundation 9 es demasiado alto. A otras les preocupa el conjunto excesivo de herramientas y la complejidad de gestionar todo el sistema. Como resultado, las empresas empiezan a revisar su parque de máquinas virtuales y a trasladar parte de las cargas a plataformas alternativas.
La migración ya ha comenzado, pero el ahorro no siempre es evidente. Según Warrillow, al intentar reducir el uso de VMware, Broadcom a menudo revisa las condiciones y reduce los descuentos o incluso los cancela. La presión se ve agravada por la próxima fecha de fin de soporte de la versión 8.x: octubre de 2027. Realizar una migración completa antes de esa fecha será para muchas empresas una tarea demasiado compleja, por lo que algunas empresas se verán obligadas a quedarse y actualizar a la nueva versión.
Algunas organizaciones retrasan deliberadamente la migración para combinarla con la renovación del hardware. Quienes sigan usando versiones obsoletas corren el riesgo de enfrentarse a auditorías de licencias y a un posterior aumento de costes.
Al mismo tiempo, existe un grupo de usuarios que no planea marcharse. Las razones varían: desde la ausencia de alternativas adecuadas hasta limitaciones para migrar a la nube y la renuencia a asumir riesgos adicionales. Warrillow admite que para esos clientes la situación incluso podría mejorar: una mayor consolidación de cargas y el posible desarrollo del producto podrían reducir los costes.
El estudio abarcó 450 empresas de 14 países con más de 500 empleados. Entre las alternativas a VMware, el analista destaca soluciones de Nutanix, Microsoft y Red Hat, que poco a poco reducen la distancia respecto al líder del mercado.