Y el agujero negro no lo devoró todo: parte de la onda regresó para contar cómo es estar dentro.
En la constelación de Cetus se encontró una clave para el misterio de los chorros cósmicos.
Cómo un agujero negro desafió las leyes de la física cósmica.
¿Podría un asesino microscópico atravesar nuestro cuerpo?