Los miles de millones ya asoman en el horizonte, pero aún falta para convertirse en la nueva capital informática.

La carrera por la potencia de cálculo obliga a las empresas tecnológicas a buscar lugares que hasta hace poco apenas figuraban en el mapa de la industria digital. La Patagonia argentina atrajo a desarrolladores de centros de datos por su clima frío, tierras baratas y vastas reservas de energía.
La principal candidata es la ciudad de Neuquén. Pampa Energía estudia la construcción de un complejo de hasta 500 MW junto a la central Loma de la Lata, que se puede abastecer con gas del yacimiento Vaca Muerta. El frío reduce los costes de refrigeración de los servidores; también hay centrales hidroeléctricas disponibles en las cercanías. Para conectar la instalación a plena potencia se necesitarán casi $900 millones solo en infraestructura eléctrica.
Por ahora las empresas prefieren empezar con cautela. Pampa Energía discute sitios piloto de 20–40 MW, y FlexDomes busca inversores para la primera fase de 120 MW con un costo de $1,4 mil millones. En la provincia de Chubut, la empresa polaca Green Capital planea un proyecto de 300 MW por $3 mil millones con posible ampliación hasta 3 GW. El crecimiento de proyectos de este tipo está relacionado con que los centros de datos para IA requieren cada vez más electricidad.
La mayor propuesta apareció en octubre de 2025. OpenAI y Sur Energy firmaron una carta de intenciones para crear Stargate Argentina con una potencia de hasta 500 MW. El costo a escala completa podría alcanzar los $25 mil millones. El proyecto sería el primer Stargate en América Latina; sin embargo, el contrato definitivo aún no se ha cerrado.
Argentina refuerza las ventajas energéticas con incentivos. El régimen RIGI ofrece a los grandes inversores exenciones fiscales y aduaneras y garantiza la estabilidad normativa por 30 años. Las autoridades también planean construir un segundo punto de salida para un cable submarino de fibra óptica, ya que la energía por sí sola no basta. Las grandes instalaciones de cómputo necesitan canales internacionales de comunicación fiables.
Los desarrolladores de IA se enfrentan a limitaciones similares en todo el mundo. OpenAI ya ha revisado los planes de otro mega centro de datos debido al coste de la electricidad. La Patagonia ofrece una combinación poco habitual de gas, viento, energía hidroeléctrica, frío y terreno disponible, pero por ahora la mayor parte de las iniciativas argentinas está en fase de negociaciones, búsqueda de financiación y selección de emplazamientos.
Los planes pueden frenarse por la débil infraestructura y los riesgos políticos. Algunos inversores esperan las elecciones presidenciales de 2027, y representantes del sector advierten directamente sobre convertir los miles de millones anunciados en una lista de proyectos ya construidos. Por ahora la Patagonia no se ha convertido en el nuevo centro de IA, pero por primera vez ha recibido una oportunidad real para convertir los recursos energéticos de la región en exportación de potencia de cálculo.