Otra corporación corre el riesgo de repetir la triste suerte de sus predecesoras.

Las sanciones y restricciones contra las empresas tecnológicas chinas por parte de las autoridades estadounidenses hace tiempo que son noticia habitual — ahora un escenario similar se está desarrollando en sentido inverso. La Administración del Ciberespacio de China anunció el inicio de una revisión de los productos de la estadounidense Palo Alto Networks que se venden en el territorio del país, citando riesgos para la infraestructura informática crítica y la seguridad nacional.
El regulador no nombró productos concretos de la compañía sujetos a revisión, no reveló la naturaleza de posibles vulnerabilidades ni precisó qué medidas podrían seguir en caso de detectarse incumplimientos.
La decisión se produjo en medio del empeoramiento de las disputas comerciales y tecnológicas entre Pekín y Washington, que ponen en peligro la frágil tregua alcanzada en las últimas cumbres bilaterales. El día anterior, el Ministerio de Comercio de China anunció nuevas restricciones contra empresas estadounidenses y la exportación de drones a EE. UU., calificándolas como respuesta a las recientes medidas de Washington contra el acceso de empresas chinas al mercado estadounidense. El regulador no precisó si estas acciones están relacionadas con la revisión a Palo Alto.
La presión sobre la compañía no es nueva: ya en enero se recomendó a las organizaciones chinas que renunciaran al software de más de una decena de desarrolladores estadounidenses e israelíes de soluciones de ciberseguridad, incluida Palo Alto Networks. Esta última, por cierto, se especializa en protección de redes y en la nube, y tiene oficinas en Pekín, Shanghái, Cantón, Shenzhen y Macao.
Un escenario similar ya se desarrolló con el fabricante de chips de memoria Micron Technology. En 2023, la Administración del Ciberespacio de China determinó que los productos de la compañía no superaron la revisión y prohibió a los operadores de infraestructura crítica del país su adquisición. Como resultado, Micron no pudo restablecer su negocio y en otoño de 2025 suspendió por completo las entregas de chips para servidores a los centros de datos chinos, conservando ventas solo en los sectores automotriz y móvil.
Así, el enfrentamiento tecnológico entre ambos países hace tiempo que ha superado el marco de aranceles recíprocos y restricciones a la exportación — ahora están en la mira empresas concretas y su reputación en mercados extranjeros. En estas condiciones, los negocios se convierten cada vez más en instrumentos de medidas de respuesta, y no simplemente en participantes de la competencia de mercado.