Una IA ajustará el rumbo de la escuadrilla antes de que un humano tenga tiempo de pulsar el botón.

Los ejércitos modernos dependen cada vez menos de personas en los controles y más de equipos que toman decisiones por sí mismos en combate, y otra confirmación de ello fue el vuelo exitoso de un grupo de drones que operaron sin una sola orden de un operador. La empresa L3Harris Technologies, junto con Shield AI, realizó la primera prueba de vuelo de un sistema que permite a los vehículos no tripulados detectar por sí mismos radares enemigos y otras fuentes de señal en el aire y, sin intervención humana, desviar al grupo de drones para rodear una zona peligrosa.
No se trata de un radar que busca drones ajenos. Al contrario, los propios drones escuchan el espectro radioeléctrico a su alrededor y tratan de determinar si en las cercanías opera un sistema enemigo capaz de detectar un dron o de engañarlo.
Dos conjuntos de software son responsables de esto. El primero, Distributed Spectrum Collaboration and Operations (DiSCO), integra el equipo de guerra electrónica a bordo de distintos drones en una sola red y transmite de inmediato la información sobre la amenaza detectada a todos los aparatos del grupo, y no solo al que la observó. El segundo, Hivemind, procesa esos datos y decide por sí mismo cómo reconfigurar la ruta del resto de drones para que rodeen la zona peligrosa.
La prueba se realizó con el dron Green Wolf, equipado con el compacto módulo de guerra electrónica Deceptor. El aparato detectó en el aire una señal desconocida, determinó su naturaleza y transmitió los datos a través de DiSCO. Tras ello, Hivemind redirigió en tiempo real los demás drones por una ruta segura, sin esperar una orden desde tierra. Antes de esto la combinación solo se había probado en condiciones simuladas, y el vuelo actual fue la primera verificación en un polígono real.
Según los representantes de las empresas, en conjunto estos dos sistemas ofrecen capacidades que ninguna de ellas tiene por separado: el tiempo entre la detección de la amenaza y la toma de decisión se reduce de forma notable. La guerra electrónica se está convirtiendo en una parte cada vez más importante de las operaciones militares, donde las fuerzas deben localizar rápidamente las señales enemigas y proteger sus propias comunicaciones, y la participación de la inteligencia artificial tiene como objetivo reducir la carga sobre los operadores y acelerar la respuesta en un entorno complejo.
L3Harris y Shield AI planean desarrollar aún más esta combinación, haciendo la arquitectura más abierta para que distintos sistemas de guerra electrónica puedan operar de manera conjunta directamente en la zona de combate.