Seis semanas sin actividad y 37 años de historia por la borda: un ciberataque dejó en quiebra a una empresa textil alemana.

Seis semanas sin actividad y 37 años de historia por la borda: un ciberataque dejó en quiebra a una empresa textil alemana.

ZEGO asegura que declararse en quiebra fue una medida inevitable.

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Seis semanas de inactividad tras un ciberataque resultaron fatales para la empresa textil alemana ZEGO Textilveredelungszentrum. La empresa no pudo hacer frente a las consecuencias financieras y comenzó el procedimiento de insolvencia. La compañía de Baviera se dedica al acabado y tratamiento de tejidos para la industria automotriz y para fabricantes de ropa de trabajo y textiles técnicos. ZEGO operó durante 37 años.

El ataque ocurrió el 29 de marzo de 2026 y detuvo la producción durante casi seis semanas. La dirección intentó compensar las pérdidas y consideró distintas vías para mantener la empresa; sin embargo, la prolongada paralización generó una carga financiera demasiado grande.

El director general Johannes Zenglein calificó la solicitud de protección frente a los acreedores como una de las decisiones más difíciles en la historia de la empresa. Según él, las consecuencias del ataque deterioraron tanto la situación financiera de ZEGO que continuar sin el procedimiento de insolvencia se volvió imposible.

La empresa no reveló la naturaleza del ataque. No se sabe si los atacantes usaron ransomware, quién estuvo detrás de la acción ni si los delincuentes obtuvieron acceso a datos de clientes o empleados. La dirección solo confirmó que la paralización de la producción por sí sola puso a la empresa al borde del cierre.

El procedimiento de insolvencia no significa por ahora la liquidación definitiva de ZEGO. La empresa espera continuar la producción mientras los administradores buscan la forma de reestructurar el negocio, conservar los puestos de trabajo y mantener a los clientes y proveedores.

Los ciberataques ya han detenido en más de una ocasión fábricas y líneas de producción, pero las empresas rara vez reconocen que la paralización fue la causa directa del fracaso. Uno de los casos más conocidos fue la quiebra del transportista británico KNP Logistics, que operó durante 158 años. Los atacantes accedieron a la red con la contraseña de un empleado, cifraron los sistemas y dejaron sin trabajo a más de 700 personas. El pago del rescate no ayudó a recuperar la empresa.