Amazon, Meta* y Microsoft hacen fila: los modelos Transformer se han convertido en el nuevo petróleo

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Especialistas alertan de la escasez de equipos para conectar centros de datos a la red eléctrica.

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El auge de la inteligencia artificial se topa con equipos cuyo principio casi no ha cambiado en cien años. A las grandes empresas tecnológicas les faltan transformadores de potencia, sin los cuales es imposible conectar los nuevos centros de datos a las redes eléctricas.

Los fabricantes no dan abasto con los pedidos, y la escasez puede persistir al menos hasta 2030, informa Financial Times. Según cálculos de analistas, alrededor del 40% de los nuevos centros de datos estadounidenses que deben ponerse en marcha en 2026 empezarán a funcionar más tarde de lo previsto. La principal causa serán problemas con el suministro eléctrico y la entrega de equipos.

Los transformadores de gran potencia pesan cientos de toneladas y alcanzan los 15 metros de altura. Estas instalaciones duran décadas, pero casi cada ejemplar grande debe ensamblarse para un proyecto concreto. La fabricación de cada transformador lleva de tres a seis meses, y si se tiene en cuenta la cola de pedidos, los clientes tienen que esperar mucho más.

No solo la dificultad de ensamblaje frena el proceso. El acero eléctrico para los núcleos lo produce un número limitado de empresas, y los fabricantes de cobre no siempre consiguen responder a la creciente demanda. Al sector también le faltan trabajadores cualificados capaces de ensamblar y mantener este tipo de equipos.

Hitachi Energy, Siemens Energy, GE Vernova y otras compañías ya han invertido cientos de millones de dólares en nuevas fábricas y en ampliar las instalaciones existentes. Sin embargo, no será posible cubrir rápidamente la carencia, porque las líneas de producción hay que prepararlas y hay que formar a los empleados, y eso requiere tiempo.

Las autoridades estadounidenses han reconocido que las cadenas de suministro para las redes eléctricas son críticamente limitadas y autorizaron al Departamento de Energía a apoyar a los fabricantes con préstamos y otras medidas. Mientras en el país se produzca un mayor número de transformadores, Estados Unidos continuarán comprándolos en el extranjero. Más del 75% de las importaciones procede de la Unión Europea, México, Corea del Sur y Brasil.

La escasez de equipos crea una brecha cada vez más visible entre los planes de las empresas tecnológicas y las capacidades del sistema energético. Amazon, Meta, Microsoft y Alphabet ya se han convertido en los mayores compradores de equipo eléctrico en Estados Unidos y planean gastar en 2026 alrededor de $726.000 millones en infraestructura para la inteligencia artificial. Pero incluso presupuestos enormes no permiten obtener transformadores con rapidez, sin los cuales las nuevas capacidades de cálculo se quedarían sin electricidad.