En lugar de un punto de no retorno, los cálculos revelaron un objeto con una lógica interna casi imposible.

Durante mucho tiempo los agujeros negros se consideraron el resultado más extraño del colapso gravitatorio, pero un nuevo trabajo teórico describe otro posible escenario: una estrella masiva podría comprimirse no en un objeto con singularidad, sino en un gravastar con un miniuniverso en su interior.
En artículo, publicado en Physical Review D, los físicos Daniel Yampolsky y Luciano Rezzolla del Instituto de Física Teórica en Alemania presentaron un modelo de formación de un gravastar tras el colapso de una nube esférica de materia. Tales objetos permanecen por ahora hipotéticos y se consideran una alternativa a los agujeros negros.
La diferencia principal de un gravastar frente a un agujero negro radica en la ausencia de singularidad y de horizonte de sucesos. En el modelo habitual de agujero negro, la materia se comprime hasta una región donde las leyes habituales de la física dejan de funcionar, y el horizonte de sucesos oculta los procesos internos al observador externo. Según los cálculos de los físicos, un gravastar podría parecer casi igual de compacto, pero su estructura interna es distinta.
En el modelo propuesto, una nube homogénea de polvo se contrae hacia una región central que los autores describen como una región de Sitter. Dicha región se comporta como un miniuniverso en expansión y genera una presión hacia el exterior. La confrontación de dos procesos, la caída de materia hacia el interior y la expansión de la región central hacia el exterior, lleva al sistema a un equilibrio.
Para un observador externo, tal gravastar podría diferenciarse muy poco de un agujero negro, porque su compacidad puede acercarse a la de un agujero negro. Al mismo tiempo, en su interior no surge la singularidad clásica, y la función de la región central la desempeña una estructura relacionada con la energía oscura.
Los autores subrayan el carácter teórico del trabajo. El modelo muestra por primera vez una vía posible para la formación de un gravastar estático durante el colapso gravitatorio, pero no demuestra que tales objetos existan en el cosmos. El estudio precisa qué otros objetos compactos puede generar el colapso de materia si el resultado no es el agujero negro clásico.