Adiós a la vigilancia y a las suscripciones de pago: Ámsterdam crea un paraíso tecnológico de código abierto

Adiós a la vigilancia y a las suscripciones de pago: Ámsterdam crea un paraíso tecnológico de código abierto

Cuatro ciudades de los Países Bajos empiezan a dejar de participar en programas de grandes desarrolladores internacionales.

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Las autoridades europeas decidieron intentar prescindir de los paquetes ofimáticos habituales de los grandes proveedores. En los Países Bajos, cuatro ciudades han iniciado un experimento, que podría cambiar el enfoque sobre los ordenadores de trabajo en el sector público.

Ámsterdam, Ede, Zaanstad y 's-Hertogenbosch pusieron en marcha un proyecto piloto con un nuevo entorno de trabajo digital. En lugar de las soluciones habituales emplean un sistema basado en Linux y una plataforma propia de colaboración llamada MijnBureau. La idea es sencilla: reducir la dependencia de grandes desarrolladores internacionales y poner bajo control la propia infraestructura digital.

Las administraciones municipales trabajan cada vez más en entornos digitales, pero dependen en gran medida de proveedores externos de software y servicios. Esa dependencia genera riesgos para la estabilidad del funcionamiento y la calidad de los servicios. El nuevo proyecto debe mostrar si es posible construir una alternativa que se ajuste mejor a las exigencias del Estado, incluida la transparencia y la independencia respecto a empresas concretas.

El piloto se basa en el llamado «puesto de trabajo digital autónomo» para organismos públicos. La plataforma funciona con software de código abierto y utiliza un desarrollo del servicio público de tecnologías de la información y la comunicación de los Países Bajos. Se trata de una arquitectura lista para adaptar a distintos departamentos.

El sistema MijnBureau aún está en desarrollo. La plataforma reúne varias soluciones europeas, incluyendo componentes de Francia y Alemania, además del servicio de almacenamiento y colaboración Nextcloud. Las autoridades esperan que esta combinación sirva de base para un entorno digital resistente e independiente.

Los primeros resultados ya se debatieron en una conferencia especializada sobre soberanía digital. La base técnica para este tipo de sistema existe, pero para una implementación completa se necesitarán más inversiones y una estrecha colaboración entre las estructuras gubernamentales.

Las pruebas se prolongarán hasta finales de 2026. Durante este periodo, los participantes del proyecto recopilarán las opiniones del personal y comprobarán en qué medida el nuevo entorno es adecuado para el trabajo cotidiano. Paralelamente determinarán qué categorías de empleados podrán ser las primeras en pasarse a estas soluciones. Los organizadores planean compartir los resultados con otras ciudades y ampliar gradualmente el proyecto. En verano el tema se debatirá en el evento GovTechDay, y en otoño se celebrará un laboratorio práctico independiente con la participación del Estado y del sector privado.