La humanidad regresa a la Luna tras 54 años — más lejos de casa que nunca. No es una réplica del Apolo; es un nuevo comienzo

La humanidad regresa a la Luna tras 54 años — más lejos de casa que nunca. No es una réplica del Apolo; es un nuevo comienzo

Artemis II despega hoy desde el Centro Espacial Kennedy: ¿qué significa para la humanidad?

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Por primera vez en casi 54 años, personas vuelan de nuevo hacia la Luna. La misión Artemis II despega hoy desde el Centro Espacial Kennedy a las 18:35, hora del este de Estados Unidos, y se convirtió en el primer vuelo tripulado del programa lunar Artemis. El cohete Space Launch System, de unos 98 metros de altura, se elevó desde la plataforma de lanzamiento ante una enorme congregación de público: en la costa de Florida alrededor de 400 000 personas observaron el lanzamiento, y millones más siguieron la transmisión en línea.

A bordo de la nave Orion hay 4 astronautas, y en esta ocasión no está prevista una alunizaje. El vuelo sigue siendo histórico: la tripulación pasará en el espacio alrededor de 10 días, rodeará la Luna por una trayectoria amplia, llegará muy más allá de su cara oculta y luego regresará a la Tierra. Para la NASA la expedición actual no es solo un vuelo simbólico. La agencia utiliza Artemis II como el primer paso tripulado en un largo programa de vuelos de largo alcance, que en perspectiva debería conducir a la construcción de una base permanente en el polo sur lunar en la década de 2030.

El vuelo se produjo más de 3 años después de la misión no tripulada Artemis I y también tuvo dificultades para llegar al lanzamiento. Inicialmente el despegue se planificó antes, pero el calendario se retrasó por meses debido a fugas de combustible, problemas en los sistemas en tierra y complicaciones con la propia SLS. Para la NASA la situación resultó especialmente delicada además porque el cohete, parcialmente ensamblado con tecnologías de la era del transbordador, ya superó los presupuestos iniciales. En medio de los retrasos, la dirección de la agencia llegó a reorganizar considerablemente la arquitectura de todo el programa Artemis, aunque la misión Artemis II no sufrió cambios fundamentales. En el nuevo esquema apareció otro vuelo tripulado, aumentó la frecuencia de las futuras expediciones a la Luna, y la apuesta por la costosa y caprichosa SLS debería reducirse a largo plazo.

El objetivo principal de la misión no es batir un récord de distancia por sí mismo, sino verificar la nave Orion. La NASA debe asegurarse de que la cápsula resista un vuelo tripulado largo y pueda mantener la vida de la tripulación en el espacio profundo. Por su perfil, la expedición recuerda a Apollo 8 de 1968: los astronautas también orbitarán la Luna, pero no descenderán a su superficie. En el punto más cercano la nave Orion se aproximará al satélite a una distancia de aproximadamente 6 400 a 9 700 kilómetros. Incluso sin un alunizaje, será el acercamiento más próximo de personas a la Luna desde Apollo 17 en 1972.

La composición de la tripulación también subraya cuánto ha cambiado la exploración espacial tripulada desde los años 60. En el vuelo participan el comandante Reid Wiseman, el piloto Victor Glover, la especialista de misión Christina Koch y el especialista de misión Jeremy Hansen de la Agencia Espacial Canadiense. Para las expediciones lunares de la NASA esa formación es sin precedentes: por primera vez a la Luna vuelan una mujer, un astronauta afroamericano y un participante que no representa a la NASA en absoluto. Tomen nota de la historia...

La trayectoria está diseñada para que la tripulación no solo llegue a la Luna, sino que pruebe a fondo la nave en el camino. Primero la nave Orion hará 2 vueltas alrededor de la Tierra, durante las cuales los astronautas probarán los sistemas de vuelo y el equipo a bordo. Luego la nave ejecutará una maniobra de impulso hacia la Luna y saldrá de la órbita terrestre. Después la cápsula seguirá una trayectoria de retorno libre: la gravedad debería devolver la nave a la Tierra incluso en caso de fallo de todos los motores de orientación a bordo. El trayecto hasta la Luna llevará alrededor de 4 días, tras lo cual la Orion se internará mucho más allá de la cara oculta del satélite y solo entonces comenzará el giro de regreso a casa. Si los cálculos se confirman, la tripulación de Artemis II llegará más lejos de la Tierra que cualquier persona hasta ahora.

Durante el sobrevuelo de la Luna, de aproximadamente seis horas, los astronautas observarán la superficie a través de las ventanillas de la Orion. Según la descripción de la NASA, el disco lunar en ese momento se verá más o menos como una pelota de baloncesto al final de un brazo extendido. La tripulación recibió preparación específica también sobre la geología de la cara oculta de la Luna. Cuánto detalle se podrá distinguir del relieve dependerá de en qué momento la nave se acerque al satélite respecto a la línea entre luz y sombra en la superficie.

El regreso llevará unos 4 días más. Se ha diseñado deliberadamente más largo que en la época de Apollo. La NASA necesita más tiempo para probar todos los sistemas de la nave en un vuelo tripulado real. Paralelamente, la tripulación realizará experimentos que ayudarán a comprender mejor cómo los vuelos espaciales de larga duración afectan la salud humana.

Al entrar en la atmósfera, la cápsula deberá estar protegida por el escudo térmico de la Orion. Fue este escudo el que suscitó dudas tras Artemis I: entonces los gases calientes no dañaron el compartimento habitable ni el equipo, pero durante la inspección los ingenieros encontraron grandes cavidades en el revestimiento, donde el material protector se agrietó y se desprendió parcialmente. La NASA, pese a las críticas, decidió no cambiar el diseño para Artemis II para no perder tiempo ni dinero, aunque en las siguientes misiones planea utilizar otra versión de la protección térmica. Si todo va según lo previsto, el amerizaje tendrá lugar frente a la costa de San Diego aproximadamente diez días después del despegue.

Artemis II también tiene un claro trasfondo histórico. La misión se compara inevitablemente con Apollo 8, que orbitó la Luna en 1968 en medio de la guerra de Vietnam, la crisis política, las protestas masivas y los asesinatos de Martin Luther King y Robert Kennedy. Aquel vuelo navideño y la foto Earthrise supusieron para Estados Unidos un raro momento de atención común y de un sentido de unidad casi perdido. Ahora el paralelismo vuelve a resonar: el país atraviesa de nuevo un periodo de tensión interna, y alrededor de la Luna ya se está formando una nueva carrera, esta vez no con la URSS, sino con China. Incluso los detalles menores de la misión alimentan esa comparación. El sobrevuelo lunar de la tripulación de Artemis II coincide con la Semana Santa, y el indicador de ingravidez a bordo remite a la famosa imagen Earthrise.

Y aun así, los vuelos tripulados de prueba siguen percibiéndose de otra manera. En ellos hay demasiado riesgo, el precio del error es demasiado alto, y por eso Artemis II no es solo un bello regreso a la antigua ruta, sino un momento raro en que el espacio profundo vuelve a ser asunto de personas vivas y no solo de sondas automáticas.