Parece que se acabó la era de triunfos rimbombantes y récords inflados.

El sistema chino de premios científicos, durante mucho tiempo considerado un símbolo de éxito y avance tecnológico, se ha visto sometido a críticas desde el interior del ámbito académico. Detrás de los logros rimbombantes aparecen cada vez más historias sobre resultados inflados, acuerdos a puerta cerrada y violaciones que socavan la confianza en la propia idea del reconocimiento científico.
Representantes de la comunidad científica hablan cada vez con más frecuencia de problemas sistémicos. No se trata solo de exagerar méritos, sino también de prácticas de construcción de relaciones personales para obtener premios y, en casos aislados, de sobornos directos. A pesar de los intentos de las autoridades por poner orden, según participantes del sector, tales esquemas continúan existiendo y afectan la distribución de premios prestigiosos.
La situación ganó nuevo impulso tras la decisión de la Asociación China de Ciencia y Tecnología de anular los premios de cinco galardonados. La organización les retiró medallas y diplomas y exigió la devolución de los pagos en efectivo. El fundamento fueron infracciones disciplinarias y conducta científica deshonesta.
Entre los desposeídos de los premios se encontraba Liu Jianni — profesora de paleontología de la Universidad del Noroeste. En 2014 Liu Jianni recibió el Premio China para Jóvenes Mujeres en la Ciencia, pero diez años después el nombre de la científica apareció en la lista de infractores. La investigación mostró que al evaluar solicitudes de subvenciones estatales se emplearon métodos deshonestos, incluida la influencia indebida en el proceso de selección.
Fuentes del ámbito académico confirman que casos así no son raros. Uno de los docentes del área agraria en una universidad estatal del suroeste del país calificó el sistema de premios como uno de los elementos más corruptos del ecosistema científico de China. Según su valoración, la lucha contra las irregularidades continúa, pero los problemas de fondo siguen sin resolverse.
En el contexto de la creciente competencia tecnológica con los países occidentales, escándalos como este ponen en duda la transparencia y objetividad de los mecanismos de reconocimiento de logros. Los riesgos reputacionales afectan no solo a científicos individuales, sino a todo el sistema, del que en gran medida depende el futuro de las innovaciones chinas.