Activistas de Texas y nacionalistas escoceses resultaron ser hackers iraníes haciéndose pasar por ellos.

Especialistas de la Universidad de Clemson descubrieron una nueva campaña de influencia coordinada que se desplegó simultáneamente en varias plataformas populares y se disfraza de cuentas de usuarios comunes. Tras los perfiles aparentemente dispersos se oculta una red unificada vinculada a los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC), y su actividad se intensificó de forma notable a raíz del reciente conflicto militar.
El análisis mostró que en la campaña están involucradas al menos más de 60 cuentas en X, Instagram y Bluesky. Parte de los perfiles publica en español y se hace pasar por residentes de Estados Unidos y de países de América Latina, incluidos Texas, California, Venezuela y Chile. Otro grupo opera en inglés e imita a usuarios del Reino Unido e Irlanda — con menciones de Londres, Glasgow o Dublín.
Los datos técnicos indican un origen distinto. Algunas cuentas se conectaron a través de aplicaciones relacionadas con Irán y la región de Asia Occidental, y los metadatos de Instagram revelan directamente una geolocalización iraní. Al mismo tiempo, algunos perfiles usan VPN para aparentar ser usuarios de Europa o de Estados Unidos.
Los creadores de la red trabajaron la historia con detalle. En el segmento hispanohablante las cuentas se presentaban como mujeres con posiciones progresistas, debatían sobre migración, la política de Estados Unidos y apoyaban a líderes latinoamericanos. Los perfiles en inglés destacaban los conflictos internos en el Reino Unido — promovían ideas de independencia de Escocia, la reunificación de Irlanda y criticaban al gobierno.
La situación cambió a finales de febrero de 2026. Tras el inicio de las hostilidades entre Irán, Israel y Estados Unidos, todos los grupos cambiaron de forma sincronizada a publicar materiales en apoyo a Teherán. El contenido se volvió más agresivo y homogéneo — con críticas a líderes occidentales, publicación de supuestos éxitos militares de Irán y énfasis en las víctimas civiles.
Parte del material resultó abiertamente falso. Se difundieron imágenes generadas de instalaciones destruidas y grabaciones antiguas presentadas como ataques recientes. Uno de los videos de un accidente de tráfico en Arabia Saudita se hizo pasar por un ataque a la embajada estadounidense. En otras publicaciones se promovía la versión de que Irán supuestamente engañó al enemigo con objetivos falsos.
El comportamiento de las cuentas indica coordinación. Los perfiles publican casi al mismo tiempo, usan los mismos hashtags y con frecuencia copian el mismo texto. Sin embargo, no hay señales de automatización — los errores en las publicaciones y rasgos en la forma de teclear apuntan a la intervención de operadores humanos.
La actividad total de la red ya superó decenas de miles de publicaciones y obtuvo una participación notable del público. Los autores del informe consideran que las cuentas detectadas representan solo una parte de una operación más amplia, capaz de intensificarse durante crisis internacionales e influir en el debate sobre temas políticos sensibles.