Testigos aseguran que el instigador no dejó de sonreír hasta el final.

En uno de los restaurantes de la cadena Haidilao en California se desarrolló una escena que parecía más una comedia por un fallo técnico que un día laboral habitual. Un robot animador perdió el control de repente entre los clientes y montó un «espectáculo» caótico con vajilla por el suelo. El video se difundió rápidamente en las redes sociales, pero la historia no terminó ahí: la máquina ya volvió al trabajo.
El incidente ocurrió en un local en San José. En el video se ve cómo el robot, con una sonrisa en la pantalla, agita los brazos, lanza palillos y platos, y los empleados intentan detenerlo. Varias personas intentaron sujetar el dispositivo sin éxito mientras sus movimientos seguían siendo bruscos e incontrolables. En el delantal del robot figuraba una inscripción en inglés que equivalía a «Estoy bien», lo que solo añadió lo absurdo de lo ocurrido.
Como se supo más tarde, la causa no fue una falla técnica en el sentido habitual, sino el factor humano. Uno de los empleados activó por accidente el modo «baile desenfrenado» en un espacio reducido. El programa, diseñado para actuaciones de entretenimiento, resultó inadecuado para una sala con vajilla y gente. Según las imágenes, el personal intentó apagar el robot desde un dispositivo móvil, pero eso les tomó varios minutos.
A pesar de las consecuencias, la dirección no retiró la máquina de servicio. Según el personal, el robot volvió a sus tareas habituales y ahora recibe a los clientes en la entrada, entreteniendo con gestos sencillos y saludos. No se encarga del servicio de comida; su función se limita a crear ambiente.
La situación no tuvo consecuencias graves, salvo la vajilla rota y las salsas derramadas. En el local consideran el incidente cerrado y aseguran que el trabajo continúa con normalidad. La historia puso de manifiesto cómo incluso funciones de entretenimiento aparentemente inofensivas pueden dar lugar a resultados inesperados cuando se activan de forma inadecuada.