Cómo las decisiones de un departamento ponen en riesgo la seguridad de millones de estadounidenses.
La agencia del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU. (FDA) reincorporó a los empleados encargados del control de dispositivos médicos después de su despido masivo, iniciado por el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE).
La decisión de despedirlos provocó una fuerte crítica por parte de especialistas médicos, representantes de la industria y expertos en ciberseguridad, quienes advirtieron que los recortes podrían poner en peligro la salud y seguridad de los ciudadanos.
Anteriormente, la FDA perdió alrededor de 900 empleados, lo que generó preocupaciones sobre la supervisión de la certificación, pruebas y retirada de dispositivos médicos. El director ejecutivo de la Asociación Americana de Salud Pública, Georges Benjamin, calificó estos despidos como irresponsables, subrayando que ponen en riesgo la salud de millones de estadounidenses.
Tras una ola masiva de indignación, el Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU. (HHS) anunció la reincorporación de algunos empleados despedidos. Sin embargo, los datos oficiales sobre el número de especialistas que regresaron aún no han sido revelados.
La resistencia a los recortes fue expresada por las principales asociaciones médicas, incluida AdvaMed, que agrupa a fabricantes de tecnología médica. El presidente de la organización, Scott Whitaker, declaró que los despidos "afectarán negativamente al sistema de salud" y podrían ralentizar significativamente el proceso de certificación de nuevas tecnologías médicas.
Los senadores demócratas también protestaron, enviando una carta al HHS en la que condenaron los despidos masivos y advirtieron que estos amenazan la estabilidad del suministro de equipos médicos y la ciberseguridad en el sector salud. Destacaron que esta medida genera riesgos para los pacientes y socava la resiliencia de la infraestructura médica del país.
Entre los despedidos había aproximadamente 700 personas, de las cuales 220 se dedicaban a la seguridad de los dispositivos médicos. En particular, 180 empleados del Centro de Dispositivos y Salud Radiológica de la FDA, incluidos médicos y expertos en ciberseguridad, fueron removidos. Este centro es responsable de la certificación y control de seguridad de los equipos médicos, incluido el monitoreo de vulnerabilidades en dispositivos conectados a Internet.
Entre los empleados reincorporados se encuentran especialistas en la evaluación de seguridad de dispositivos cardiológicos y software basado en inteligencia artificial para la medicina. Según The New York Times, al menos 24 de estos especialistas han regresado a sus puestos de trabajo.
La Administración Nacional de Seguridad Nuclear, el Departamento de Agricultura y el Servicio de Salud Indígena también han reincorporado a algunos especialistas. Sin embargo, las agencias con un alto nivel de ciberseguridad, como la Agencia de Ciberseguridad y Seguridad de Infraestructura (CISA), el Departamento de Asuntos de los Veteranos y el Servicio Digital de EE.UU., no lograron revertir los despidos.
Algunos expertos despedidos advierten sobre los riesgos asociados con la política del DOGE. Por ejemplo, el exespecialista en seguridad de la información del Departamento de Asuntos de los Veteranos, Jonathan Kamens, declaró que su despido podría generar vulnerabilidades críticas en los sistemas de protección de datos personales de los veteranos. También expresó su preocupación de que los empleados del DOGE hayan podido acceder a información confidencial que contiene datos personales y financieros de los veteranos.
El experto en ciberseguridad Bruce Schneier afirmó que el DOGE podría estar violando los estándares federales de seguridad al copiar datos en servidores no protegidos e interferir en el funcionamiento de los sistemas gubernamentales sin pruebas previas. Destacó que tales acciones representan una amenaza potencial para la seguridad nacional.
En medio del escándalo, los senadores han comenzado a preparar audiencias para examinar el impacto de los despidos en la seguridad del sector médico y la infraestructura digital del país. Representantes de la industria insisten en la reincorporación urgente de los especialistas responsables de la protección de datos críticos y la supervisión de las tecnologías médicas.
Aunque el regreso de parte del personal de la FDA ha aliviado parcialmente la situación, las consecuencias completas de las decisiones del DOGE aún siguen sin estar claras.