El polo sur de nuestro satélite espera visitantes.
Desde Cabo Cañaveral, Florida, hoy despegaron dos naves espaciales estadounidenses con la misión de explorar el polo sur de la Luna. Su principal objetivo es detectar reservas de agua, cuya existencia en esta región es considerada altamente probable por los científicos. Los resultados de la expedición podrían cambiar radicalmente los planes de la NASA para el aterrizaje de astronautas en esta zona en los próximos años.
El módulo de aterrizaje comercial, enviado a las latitudes polares, debe tocar suelo más cerca del extremo sur del satélite que cualquier misión anterior. Ha sido equipado con instrumentos de la NASA, entre los cuales destaca un taladro robótico diseñado para la búsqueda de hielo. La segunda nave exploradora, la sonda orbital Lunar Trailblazer, elaborará los mapas más detallados hasta la fecha sobre la distribución de la humedad en la superficie lunar.
Las reservas de agua podrían convertirse en un recurso clave para la colonización del satélite. Es posible que los colonizadores incluso puedan utilizar fuentes locales para la producción de combustible de cohetes directamente en las bases lunares. Aunque la presencia de agua congelada fue confirmada en 2009, los investigadores necesitan determinar con precisión los lugares de su acumulación y sus volúmenes.
El módulo de aterrizaje, llamado "Atenea", debería alcanzar su objetivo el 6 de marzo. Para la empresa Intuitive Machines, con sede en Houston, esta es la segunda tentativa: el módulo anterior se volcó al contactar con el suelo el año pasado. Lunar Trailblazer tomará una ruta más larga y llegará a su destino en algunos meses. Si todo se desarrolla favorablemente, para agosto entrará en la órbita prevista para llevar a cabo sus investigaciones.
La comunidad científica y las agencias espaciales muestran un interés creciente en el estudio de las regiones polares de la Luna, ya que estas áreas conservan un registro geológico de la historia temprana del sistema solar. Actualmente, en órbita ya opera la sonda india Chandrayaan-2, recopilando datos sobre posibles depósitos. También se encuentra allí un explorador surcoreano equipado con instrumentos de la NASA diseñados para estudiar cráteres en sombra permanente, donde es posible que haya hielo.
"Atenea" se dirige a la región de Mons Mouton. Los especialistas suponen que en el suelo local se encuentra agua conservada, ya sea en forma de minerales hidratados o atrapada en los poros del terreno. La búsqueda se realizará mediante diversos métodos, pero el principal será el uso del taladro TRIDENT. Tras el alunizaje exitoso, los operadores activarán el dispositivo para perforar hasta un metro de profundidad en la capa superficial. El material extraído se depositará en un montículo suelto, donde un espectrómetro de masas analizará su composición en busca de H₂O y otros compuestos volátiles que podrían liberarse en forma gaseosa.
Jackie Quinn, directora del proyecto de desarrollo del equipo de perforación en el Centro Espacial Kennedy, enfatiza que la extracción y el análisis simultáneos proporcionarán "datos cruciales sobre las propiedades del regolito lunar". A bordo también se encuentra el robot mecánico saltador Grace, bautizado en honor a la informática Grace Hopper. Su misión será llegar a un cráter en sombra perpetua que podría albergar depósitos de agua congelada. Si tiene éxito, Grace se convertirá en el primer dispositivo en adentrarse en una depresión polar lunar.
Además de su equipo principal, "Atenea" transportará al lugar de trabajo dos róvers: uno estadounidense y otro japonés, así como un sistema de comunicación 4G para coordinar las operaciones de todos los elementos de la expedición. Dado el alto nivel de dificultad del aterrizaje, los ingenieros de Intuitive Machines han trabajado intensamente en corregir los errores de la misión anterior. En particular, han mejorado el sistema de cableado del altímetro láser, que mide la distancia a la superficie y cuya versión anterior falló durante el intento previo.
Otras dos expediciones comerciales también se dirigen a la zona de estudio. Las naves espaciales de la compañía japonesa ispace y la texana Firefly Aerospace partieron el mes pasado. El módulo de Firefly se prepara para aterrizar el 2 de marzo cerca del ecuador, aunque en esa región la probabilidad de encontrar reservas de agua es extremadamente baja.